1. Me acabo de dar cuenta que los títulos de los posts de este humilde y desorientado blog son de color ROSADITO. Recuerdo haber comenzado en mis años escolares una férrea oposición a ese odioso derivado aguachento del color rojo. Estuve en esas mañas desde 1ero de media hasta mi último año escolar... y es que en aquel año 2006 me dí cuenta que no podía seguir con semejante protesta: mi casaca de prom era rosadita y el sweatshirt de prom también era rosadita y el forro de mi chaleco de prom y de la otra casaca eran tambien color -adivinen- rosadito (sí, mi "casaca de prom" fueron cuatro prendas muy bonitas, todo por el módico precio de s/.180). Además ese año no sé en qué arranque de "sweety side" de un alter ego que me brotó no sé de dónde, me compre una blusa liiinda rosadita a rayas y una chompa delgada (no les voy a decir de que color).
7 de octubre de 2008
Conclusiones al hilo
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4 de setiembre de 2008
SPAM EN BLOGGER!

Nunca pensé que podría suceder esto... Y yo que me creía bien protegida por esos mecanismos raros anti-spam que Gmail tiene...
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2 de setiembre de 2008
fotos random


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30 de junio de 2008
A dónde vamos, ah? (NO, esto no es un post de política)
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25 de marzo de 2008
Lo desgraciadamente cotidiano, parte I
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ENCUENTRAN CABALLOS DE CLUB HIPICO
SUELTOS POR LA NOCHE
SULLANA. Vecinos y rondas vecinales de la urbanización popular “Enrique López Albújar I Etapa”, hallaron la noche del viernes cuatro cabezas de ganado caballar (potros) de propiedad del club Hípico de la Primera División de Caballería, que andaban por la calle, a merced de abigeos que momentos más tarde iban a ser sacrificados y su carne utilizada en jamonada y vendida como si fuera de vacuno.
Según acta que se levantó en la jurisdicción de la urbanización “López Albújar” los vecinos alertaron de este hecho a la unidad de Serenazgo y de la Comisaría, constatándose que se trataba de cuatro potros, que habían sido dejados en horas de la noche.
Hasta el lugar y antes de ser puestos a disposición de la dependencia, se hicieron presentes dos suboficiales del Ejército uno de ellos de apellido Paiva, que procedió a reconocer a los animales, demostrando con la marca respectiva que pertenecían a la guarnición militar. Ante ello con acta y firma de los presentes se procedió a hacer entrega de las acémilas a los militares.
Según los testigos los animales tenían en su cuello un alambre, presumiéndose que estarían siendo halados por desconocidos, que al momento de ser sorprendidos se dieron a la fuga. Se trataría de abigeos que como es costumbre en Sullana los llevarían a vender a camales clandestinos para luego vender su carne como si fuera de vacuno, así como en productos derivados de embutidos.
***
El sábado pasado por la mañana, como ya hace varios días, llovió a cántaros en Piura. Salí a la calle. La ciudad estaba un poco más inundada que de costumbre. Y, en una avenida por la Universidad, vide cómo borboteaba como caño boca arriba esa agua marrón de un buzón de desague en plena calle.
Me atrevo a decir que por cinco horas creí vivir en una cheap imitation de Venecia (o mejor dicho, Belén, ese pueblito en la selva...) al abrir la puerta de mi casa, taparme la nariz y contemplar un mini Amazonas entre mi casa y la de la vecina de en frente. Con oleaje, color (igualito!!!) y todo. Las mototaxis son anfibias.
Y ahora, un slogan o una muletilla de resignación que ya es costumbre en mi casa... Welcome to Piura...
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14 de marzo de 2008
10 minutes by Ahmed Imamovic
Ganó un premio el año pasado por mejor corto de Europa. Un must. Prendan sus parlantes.
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19 de febrero de 2008
La conciencia en Hamlet, la obra
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El dramaturgo inglés William Shakespeare es considerado el padre de la literatura inglesa por su incomparable creación literaria. Es "el gran dramaturgo renacentista, que estudia el alma del hombre en todos sus repliegues y la tensa tanto en el mal como en el bien, hasta sus límites extremos” y “el intérprete y el cantor del hombre y de sus actitudes, reacciones y comportamiento en el seno de una sociedad moldeada por el catolicismo”, como apuntaba hace más de un siglo Calyle (1). Todo este conocimiento se refleja en la rica elaboración de sus personajes.
Tal vez el drama más importante del escritor inglés es Hamlet. La obra comienza con una situación tensa: el padre de Hamlet ha muerto, y a las pocas semanas, su madre contrae matrimonio con el hermano del rey muerto. Dicha situación afecta a Hamlet; más aún cuando se entera, por boca del espíritu de su fallecido padre, que su muerte fue provocada por su hermano el flamante rey, Claudio. El espíritu purgante pide a su hijo que cobre venganza. “Hamlet es la tragedia del príncipe atormentado que no sabe ni vengarse ni vivir sin hacerlo. Es la historia de un hombre cuya razón ha sido destronada por las circunstancias y que es incapaz de enfrentarse con ellas hasta el final, en que lo realiza inoportunamente"(2).
Los temas más estudiados alrededor de este famoso drama son la demencia del príncipe que, agobiado por el mandato de su padre, llega a cuestionarse la existencia en uno de los soliloquios más conocidos en la obra de Shakespeare(3). Pero además de éstos, en Hamlet surgen varios temas secundarios gracias a la capacidad del autor para representar la compleja psicología humana. Uno de ellos trata acerca de la voz de la conciencia. En esta obra teatral, son el rey Claudio y la reina Gertrudis quienes –con la ayuda de un Hamlet en busca de venganza sin sangre- sacarán a flote el tema de la conciencia en varias ocasiones.
La primera vez es cuando Hamlet planea sonsacar al rey Claudio su culpabilidad, sirviéndose de una representación teatral en su palacio. De verlo con expresión de culpabilidad, procedería con la venganza. “Yo le heriré en lo más vivo del corazón; observaré sus miradas; si muda de color, si se estremece, ya sé lo que me toca hacer. La aparición que vi pudiera ser un espíritu del infierno. Al demonio no le es difícil presentarse bajo la más agradable forma; sí, y acaso como él es tan poderoso sobre una imaginación perturbada, valiéndose de mi propia debilidad y melancolía, me engaña para perderme. Yo voy a adquirir pruebas más sólidas, y esta representación ha de ser el lazo en que se enrede la conciencia del Rey”(4). Como se sabe, el rey Claudio se retira a la mitad de la escenificación, ahogado por su propia conciencia.
Tras este acontecimiento, la reina habla con Hamlet, quien no pierde la ocasión para hacerle ver a su propia madre la gran equivocación que ha cometido. Tras pedirle explicaciones, Hamlet comienza a comparar a su difunto padre con su tío, llevando a su propia madre a encararse con sus actos:
GERTRUDIS.- ¿Qué hice yo, Hamlet, para que con tal aspereza me insultes?
HAMLET.- Una acción que mancha la tez purpúrea de la modestia, y da nombre de hipocresía a la virtud, arrebata las flores de la frente hermosa de un inocente amor (…). Una acción que destruye la buena fe, alma de los contratos, y convierte la inefable religión en una compilación frívola de palabras. Una acción, en fin, capaz de inflamar en ira la faz del cielo y trastornar con desorden horrible esta sólida y artificial máquina del mundo, como si se aproximara su fin temido.
GERTRUDIS.- ¡Ay de mí! ¿Y qué acción es esa que así exclamas al anunciarla, con espantosa voz de trueno?
HAMLET.- Veis aquí presentes, en esta y esta pintura, los retratos de dos hermanos. (…) ¿Qué espíritu infernal os pudo engañar y cegar así? Los ojos sin el tacto, el tacto sin la vista, los oídos o el olfato solo, una débil porción de cualquier sentido hubiera bastado a impedir tal estupidez (…).
GERTRUDIS.- ¡Oh! ¡Hamlet! No digas más... Tus razones me hacen dirigir la vista a mi conciencia, y advierto allí las más negras y groseras manchas, que acaso nunca podrán borrarse.(5)
Por otro lado, Shakespeare plasma cómo la hipocresía va de la mano con una maniatada conciencia. Esto se ve claramente en una intervención espontánea de Polonio –cómplice de los reyes- en presencia del rey Claudio:
POLONIO.- Paséate por aquí, Ofelia. Si Vuestra Majestad gusta, podemos ya ocultarnos. Haz que lees en este libro; esta ocupación disculpará la soledad del sitio... ¡Materia es, por cierto, en que tenemos mucho de que acusarnos! ¡Cuántas veces con el semblante de la devoción y la apariencia de acciones piadosas, engañamos al diablo mismo!
CLAUDIO.- Demasiado cierto es... ¡Qué cruelmente ha herido esa reflexión mi conciencia! (…) ¡Oh! ¡Qué pesada carga me oprime!
Cosa a resaltar es que ambos reyes reconocen por separado su culpa, pero en ningún momento de la obra toman la decisión de rectificar con actos su error. Ambos continúan viviendo juntos hasta el día de su fatídica muerte, y la verdad acerca de la desaparición del rey Hamlet nunca sale a la luz ante el pueblo danés mientras ellos se hallaban con vida.
En conclusión, las citas antes hechas señalan con claridad el fuerte carácter humano que tiene la conciencia, lo racional que es escuchar el juicio interior y lo antinatural que es eliminarla o camuflarla con excusas. Ambos reyes no soportan tener callada a la voz de su propia conciencia. No son libres: cargan la responsabilidad del asesinato del rey. En el caso del rey Claudio, basta la más mínima referencia al mal que cometió para que aflore el juicio de la conciencia. En la reina Gertrudis se ve lo insoportable que es volver los ojos a una conciencia que a gritos dice que lo que haces está mal, y que es peor seguir con aquella carga.
_________________________
1.- Cfr Shakespeare en la Gran Enciclopedia Rialp. Quién dijo que Europa no tenía raíces cristianas?
2.- Idem
3.- To be or not to be, that is the question…
4.- Hamlet, acto II
5.- Hamlet, acto III
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10 de febrero de 2008
les presento a la nada
Qué es lo que la gente hace? ver tele sonsear en el facebook molestar vía msn decir "chau, mundo" enchufándose un par de audífonos -de esos que tienen forro de gebe para que no entren sonidos foráneos- y tirándose como un lagarto en la playa hasta que el playlist de reggaeton se acabe o hasta que tu cerebro se vuelva un atadito de acerrín fruto de escuchar las toneras del verano 425234985709243 veces en viva fm. Playa? parar con tus amigos, comer cualquier cosa, dormir, salir en la noche, dormir de nuevo... Rectificaciones y cooperaciones, favor hacerlos en comments. No seas vicente, pues...
"No hay nada que hacer" FLOROOOOOO hacer deporte -correr no cuesta nada- ordenar tu cuarto leer un buen libro -no cualquier cochinada que te venden por ahi- leer entre líneas el periódico estudiar algo o al menos practica escribir para que no llegues con la 'mano fría' en marzo a la U quemarle un CD de música del año de la quema a tu mamá aprender a planchar camisas ordenar tu compu buscar qué focos de tu casa no funcan...
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6 de febrero de 2008
la etiqueta delatora
Ayer me compré una falda color hueso. Como es media transparentona, la compré con la idea de comprar otra cosa para que no se transaprente (fustán suena a vieja, perdón). Lo chistoso es que la falda de por sí ya tiene forro. Pero grande fue mi sorpresa al llegar a mi casa y leer la etiqueta. Coincidencia?

Perdón, pero yo no quiero revelar mi interior. Una falda puede darle una perspectiva nueva a tu vida? Recién me entero, cuando me la ponga, les diré.
Sorry por reinaugurar el blog con sonseras... hello 2008.
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12 de octubre de 2007
El hermano menor de la prensa escrita: pinceladas de la realidad del canillita piurano
En mi curso Taller de Lectura II se nos pidió hacer una crónica de cualquier realidad que encontremos en las calles de Piura durante la madrugada. El mismo día de la entrega del trabajo, a las 5 de la mañana, salí a las calles acompañada de Pato -quien me acompañó ad honorem: quería ver cómo era y de paso cuidarme, jejeje- y de nuestra ejemplar guía ante quien también estoy agradecida, Doris Céspedes. Aquí les tengo lo que vimos. En letras rojas les añando las 'yapas' que no incluí en el trabajo. Querido lector: ahora veo los quioscos de periódico con otra mirada. No te hagas, que en Lima es igual.“En Piura hay como quinientos canillitas, pero sindicados sólo hay poco más de cien” denuncia Doris Céspedes, canillita desde hace más de treinta años, y nuestra guía en el mundo de dicha labor. Lleva consigo un bolso de rafia azul con rayas rojas y blancas. Adentro, un fajo grueso de ejemplares de El Comercio. Son los periódicos del día anterior que no vendió. “Si no regresas los de ayer, ya no te dan los de hoy” sentencia, resumiendo el diario teje y maneje del canillita promedio mientras nos lleva a los puntos de distribución de periódicos más importantes de Piura.
Desde el Óvalo nos señala la esquina de la Grau con la Tacna: la botica Inka Farma, (ya entendí xq me pusieron 16: no es la Tacna, ES LA CUSCO x_X;;;)la única que atiende toda la noche. A medida que nos acercamos, distinguimos unas personas sentadas en la vereda, rodeando toda la esquina de la botica. “Vas a ver gente de todas las sangres acá: Vicús, Chimú…”, advierte Doris -esta frase dejó pensando a Pato, estudiante de Historia con una extraordinaria sensibilidad ante el indígena; me la pensé dos veces en ponerla, pero esta es la realidad, no hay otra-. Dos mototaxis flanquean a los canillas instalados en plena calle, con periódicos arrumados por toda la vereda. Ésta es la sede de los distribuidores de diarios: la calle. El ojo inexperto pensaría que son trabajadores informales. En serio: tirados en la vereda, como si fuesen ambulantes o vendedores informales o de merca ilegal, van armando todititios los periódicos. El otro día me vendieron un Comercio incompleto.
Apoyado en las rejas de la botica está el encargado del distribuidor con un cuaderno en la mano. A sus pies, dos cajas pequeñas. “Desde las tres de la mañana están acá” comenta con voz de orden. A su lado, los canillas compaginan las hojas de los diarios. En una sola ruma encuentras páginas de El Tiempo y La Hora. Arman el periódico con destreza, casi sin mirar: unos conversan en voz baja, otros nos saludan con un “buenos días” -aún era de noche-. La gran mayoría ya estaba grande para el apelativo canillita: muchos pasaban el umbral de los treinta años, salvo un niño que no llegaba ni a los diez. Él no compaginaba: se llevaba los periódicos a repartirlos. No me quería ni ver, se fue corriendo vete tú a saber a dónde.
Para el lado de la Tacna, con menos luz, arma sus periódicos el secretario general del Sindicato -hasta ahora lamento no haber apuntado su nombre-. Nos cuenta el lado duro de la labor de canillita, profesión que sigue hace poco más de veinte años: “No se puede trabajar en la calle. Aquí nos asaltan. Esto debería de hacerse en un local, protegido; así uno paga tranquilo”. Según lo que yo entendí -vamos, estoy en primer año de universidad...-, el discurso del secretario fue una queja -fundamentada- ante los periódicos y sus imprentas por el poco o ningún interés que ponen por el gremio canilla, sin caer en la cuenta que son su brazo derecho -o los dos brazos, piernas, dedos, ojos, boca- en ventas. Ésta situación da nombre a este relato. Pone de ejemplo al hombre que tiene al lado, quien se halla sentado sobre una ruma de La República ya compaginados. “A él lo asaltaron; le quitaron todo”. Doris da un poco de su cosecha: “¿Te acuerdas? El día de mi cumpleaños se llevaron todos mis periódicos”. Acto seguido, llega una señora a vender desayuno.
La siguiente parada es otro distribuidor, en una puerta en la avenida Tacna, al otro lado de la Grau. Esta vez, el pago y distribución del periódico caliente es al amparo de cuatro paredes, pero la compaginación sigue siendo en la vía pública. Había que subir unos escalones empinados y cortos para entrar al localcillo del distribuidor. Al final de un pasadizo de tierra apisonada, una ventanilla. La ventanilla está rodeada inútilmente por una reja; desde ahí se pueden ver rumas del diario Trome. Doris aprovecha para pagar y dejar los periódicos que no vendió. Afuera del local, algunos canillas ya han acabado de compaginar y esperan que llegue el diario Correo. Un muchacho duerme. Creo que era el canilla mas jóven que vi esa madrugada... todos los demás acechaban peligrosamente los 40 años (no he dicho que sean viejos, ojo!).
La República dedica su portada a Majaz; Trome, al mundo del espectáculo peruano. Doris afirma con pena que el periódico más vendido entre sus colegas es El Popular: a más morbo, más venta -qué pena que no me acuerdo del titular de El Popular de ese día; personalmente me entretiene leer los titulares de ese periódico; dicho sea de paso, tiene su versión norteña-. “Por eso yo trato de vender Comercio”. El Comercio, si llega, no tiene hora fija. “Unos días a las 7, otros a las 11, a veces a las 3, o en la noche”. Y también debe compaginarse. Asimismo, antes vendía alrededor de 120 ejemplares de Expreso. Hoy sólo vende uno, y es el de mi casa. Doris hace malabar y medio para mandárnoslo, pues ella no compra Expreso; además no le compensa irse hasta mi casa por un periódico que encima ha tenido que comprárselo a una colega suya. Después nos llega El Tiempo, que -déjenme decirles- es un desastre.
El tercer distribuidor está dentro de una playa de estacionamiento. Para subir al local (que no es otra cosa sino la caseta de cobranzas de la playa) era necesario dar más maromas que en el local anterior. Adentro, una radio pequeña amplifica huaynos. En el suelo, Tromes y los jebes con los que amarran los periódicos no dejan pasar. Un joven se soba los ojos, mientras una señora nos dice con tono amable que aún no llega Correo. Doris nos llevó aquí para que viéramos nomás: ella no tenía que comprar nada ahí. O sea, nos dio un auténtico tour. Para estas horas yo ya me quería regresar porque nos ibamos por unas calles un poco solitarias que no me hacían gracia, pero valió la pena.
El canillita, ordinariamente, trata de estar a las tres de la madrugada en el distribuidor, devolviendo el periódico del día anterior y recogiendo el nuevo. Luego de compaginar, sale a vender. Por periódico semanal se gana un poco más de 15 centavos. Lo normal es que venda 80 copias. Sentados trabajando en la calle, vulnerables a asaltos –manejan considerables sumas de dinero-, ellos mismos se quejan de ser considerados ambulantes, de que las imprentas de los diarios los tengan en nula consideración. “Somos callejeros”, concluía el secretario del Sindicato. “No digas eso, somos gente de hogar”, le recuerda su compañero, colocando los pies sobre otra ruma de La República.
“El 5 de octubre es el Día del Canillita” nos cuenta Doris. “Aún no conseguimos el local para la fiesta, pero el 4 tenemos misa”. De regreso a la Grau, pasamos por otra ventanilla, al frente de Elektra. Doris compró pocos periódicos y los compaginó al caminar. Camino al punto de venta de El Popular, el cielo se había tornado azul eléctrico y el zumbido de las mototaxis comenzaba a hacerse sentir. “Correo va a llegar a las ocho recién” oímos, mientras de lejos veíamos a los canillas de la Grau pararse e irse con prisa. Dejamos a Doris en el último distribuidor de su recorrido, mientras clareaba el cielo; y con un sonido fuerte, se apagaron las luces de la calle, forzado campus del canillita piurano.
Me fui con pena... no tenía forma de agradecerle a Doris todo lo que nos había enseñado. Desde ese día que no veo a Doris. Aún no la he saludado por el día del canillita. Un cordial saludo a todos.
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