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10 de febrero de 2008

les presento a la nada


Creo que una de las cosas que no me gusta del verano es que corremos (nosotros los desempleados) el peligro de no hacer nada, de simplemente estar... ya no hay el rush de la vida universitaria (y eso que recién paso a 3er ciclo)... La verdad es que yo no soporto el no hacer nada. Tengo que hacer algo.


Qué es lo que la gente hace? ver tele sonsear en el facebook molestar vía msn decir "chau, mundo" enchufándose un par de audífonos -de esos que tienen forro de gebe para que no entren sonidos foráneos- y tirándose como un lagarto en la playa hasta que el playlist de reggaeton se acabe o hasta que tu cerebro se vuelva un atadito de acerrín fruto de escuchar las toneras del verano 425234985709243 veces en viva fm. Playa? parar con tus amigos, comer cualquier cosa, dormir, salir en la noche, dormir de nuevo... Rectificaciones y cooperaciones, favor hacerlos en comments. No seas vicente, pues...

"No hay nada que hacer" FLOROOOOOO hacer deporte -correr no cuesta nada- ordenar tu cuarto leer un buen libro -no cualquier cochinada que te venden por ahi- leer entre líneas el periódico estudiar algo o al menos practica escribir para que no llegues con la 'mano fría' en marzo a la U quemarle un CD de música del año de la quema a tu mamá aprender a planchar camisas ordenar tu compu buscar qué focos de tu casa no funcan...
Un día escuché -en plan broma- que la palabra "aburrimiento" venía de "burro". Mi mamá dice que la gente inteligente no se aburre. La inteligencia no toma vacaciones de verano.

12 de octubre de 2007

El hermano menor de la prensa escrita: pinceladas de la realidad del canillita piurano

En mi curso Taller de Lectura II se nos pidió hacer una crónica de cualquier realidad que encontremos en las calles de Piura durante la madrugada. El mismo día de la entrega del trabajo, a las 5 de la mañana, salí a las calles acompañada de Pato -quien me acompañó ad honorem: quería ver cómo era y de paso cuidarme, jejeje- y de nuestra ejemplar guía ante quien también estoy agradecida, Doris Céspedes. Aquí les tengo lo que vimos. En letras rojas les añando las 'yapas' que no incluí en el trabajo. Querido lector: ahora veo los quioscos de periódico con otra mirada. No te hagas, que en Lima es igual.

***

El día anterior, tras convencerme que ir al mercado de madrugada significaba exponerme a muchos peligros ("nos pueden matar, señorita"), quedamos en ir a ver a los canillitas. Doris vendría por mí y por Pato a las 4:30 am. Como Doris no encontró carro, llegó 5:10am. Hacía un frío de la patada. De mi casa caminamos hasta el centro, que son como cuatro o cinco cuadras, no sé. No había un alma en la calle: éramos las dueñas de la pista, caminámabos en medio de ellas mientras Doris nos cuenta sus entrañables experiencias. El cielo, azul oscuro, anuncia que a la noche le quedan sesenta minutos de vida. El letrero de un casino y unos cuántos postes de luz delatan lo poco que se ve en la calle: dos o tres peatones que pasean sin rumbo con las manos en los bolsillos, otros que intentan dormir al amparo de las puertas de las boticas -tapados con unos trapos, inmóviles...-, una que otra mototaxi vacía que patrulla lentamente las estrechas calles del centro piurano. Son las 5 de la mañana y la avenida Grau está en su quinto sueño; los únicos sobrevivientes lúcidos, los canillitas.

“En Piura hay como quinientos canillitas, pero sindicados sólo hay poco más de cien” denuncia Doris Céspedes, canillita desde hace más de treinta años, y nuestra guía en el mundo de dicha labor. Lleva consigo un bolso de rafia azul con rayas rojas y blancas. Adentro, un fajo grueso de ejemplares de El Comercio. Son los periódicos del día anterior que no vendió. “Si no regresas los de ayer, ya no te dan los de hoy” sentencia, resumiendo el diario teje y maneje del canillita promedio mientras nos lleva a los puntos de distribución de periódicos más importantes de Piura.

Desde el Óvalo nos señala la esquina de la Grau con la Tacna: la botica Inka Farma, (ya entendí xq me pusieron 16: no es la Tacna, ES LA CUSCO x_X;;;)la única que atiende toda la noche. A medida que nos acercamos, distinguimos unas personas sentadas en la vereda, rodeando toda la esquina de la botica. “Vas a ver gente de todas las sangres acá: Vicús, Chimú…”, advierte Doris -esta frase dejó pensando a Pato, estudiante de Historia con una extraordinaria sensibilidad ante el indígena; me la pensé dos veces en ponerla, pero esta es la realidad, no hay otra-. Dos mototaxis flanquean a los canillas instalados en plena calle, con periódicos arrumados por toda la vereda. Ésta es la sede de los distribuidores de diarios: la calle. El ojo inexperto pensaría que son trabajadores informales. En serio: tirados en la vereda, como si fuesen ambulantes o vendedores informales o de merca ilegal, van armando todititios los periódicos. El otro día me vendieron un Comercio incompleto.

Apoyado en las rejas de la botica está el encargado del distribuidor con un cuaderno en la mano. A sus pies, dos cajas pequeñas. “Desde las tres de la mañana están acá” comenta con voz de orden. A su lado, los canillas compaginan las hojas de los diarios. En una sola ruma encuentras páginas de El Tiempo y La Hora. Arman el periódico con destreza, casi sin mirar: unos conversan en voz baja, otros nos saludan con un “buenos días” -aún era de noche-. La gran mayoría ya estaba grande para el apelativo canillita: muchos pasaban el umbral de los treinta años, salvo un niño que no llegaba ni a los diez. Él no compaginaba: se llevaba los periódicos a repartirlos. No me quería ni ver, se fue corriendo vete tú a saber a dónde.

Para el lado de la Tacna, con menos luz, arma sus periódicos el secretario general del Sindicato -hasta ahora lamento no haber apuntado su nombre-. Nos cuenta el lado duro de la labor de canillita, profesión que sigue hace poco más de veinte años: “No se puede trabajar en la calle. Aquí nos asaltan. Esto debería de hacerse en un local, protegido; así uno paga tranquilo”. Según lo que yo entendí -vamos, estoy en primer año de universidad...-, el discurso del secretario fue una queja -fundamentada- ante los periódicos y sus imprentas por el poco o ningún interés que ponen por el gremio canilla, sin caer en la cuenta que son su brazo derecho -o los dos brazos, piernas, dedos, ojos, boca- en ventas. Ésta situación da nombre a este relato. Pone de ejemplo al hombre que tiene al lado, quien se halla sentado sobre una ruma de La República ya compaginados. “A él lo asaltaron; le quitaron todo”. Doris da un poco de su cosecha: “¿Te acuerdas? El día de mi cumpleaños se llevaron todos mis periódicos”. Acto seguido, llega una señora a vender desayuno.

La siguiente parada es otro distribuidor, en una puerta en la avenida Tacna, al otro lado de la Grau. Esta vez, el pago y distribución del periódico caliente es al amparo de cuatro paredes, pero la compaginación sigue siendo en la vía pública. Había que subir unos escalones empinados y cortos para entrar al localcillo del distribuidor. Al final de un pasadizo de tierra apisonada, una ventanilla. La ventanilla está rodeada inútilmente por una reja; desde ahí se pueden ver rumas del diario Trome. Doris aprovecha para pagar y dejar los periódicos que no vendió. Afuera del local, algunos canillas ya han acabado de compaginar y esperan que llegue el diario Correo. Un muchacho duerme. Creo que era el canilla mas jóven que vi esa madrugada... todos los demás acechaban peligrosamente los 40 años (no he dicho que sean viejos, ojo!).

La República dedica su portada a Majaz; Trome, al mundo del espectáculo peruano. Doris afirma con pena que el periódico más vendido entre sus colegas es El Popular: a más morbo, más venta -qué pena que no me acuerdo del titular de El Popular de ese día; personalmente me entretiene leer los titulares de ese periódico; dicho sea de paso, tiene su versión norteña-. “Por eso yo trato de vender Comercio”. El Comercio, si llega, no tiene hora fija. “Unos días a las 7, otros a las 11, a veces a las 3, o en la noche”. Y también debe compaginarse. Asimismo, antes vendía alrededor de 120 ejemplares de Expreso. Hoy sólo vende uno, y es el de mi casa. Doris hace malabar y medio para mandárnoslo, pues ella no compra Expreso; además no le compensa irse hasta mi casa por un periódico que encima ha tenido que comprárselo a una colega suya. Después nos llega El Tiempo, que -déjenme decirles- es un desastre.

El tercer distribuidor está dentro de una playa de estacionamiento. Para subir al local (que no es otra cosa sino la caseta de cobranzas de la playa) era necesario dar más maromas que en el local anterior. Adentro, una radio pequeña amplifica huaynos. En el suelo, Tromes y los jebes con los que amarran los periódicos no dejan pasar. Un joven se soba los ojos, mientras una señora nos dice con tono amable que aún no llega Correo. Doris nos llevó aquí para que viéramos nomás: ella no tenía que comprar nada ahí. O sea, nos dio un auténtico tour. Para estas horas yo ya me quería regresar porque nos ibamos por unas calles un poco solitarias que no me hacían gracia, pero valió la pena.

El canillita, ordinariamente, trata de estar a las tres de la madrugada en el distribuidor, devolviendo el periódico del día anterior y recogiendo el nuevo. Luego de compaginar, sale a vender. Por periódico semanal se gana un poco más de 15 centavos. Lo normal es que venda 80 copias. Sentados trabajando en la calle, vulnerables a asaltos –manejan considerables sumas de dinero-, ellos mismos se quejan de ser considerados ambulantes, de que las imprentas de los diarios los tengan en nula consideración. “Somos callejeros”, concluía el secretario del Sindicato. “No digas eso, somos gente de hogar”, le recuerda su compañero, colocando los pies sobre otra ruma de La República.

“El 5 de octubre es el Día del Canillita” nos cuenta Doris. “Aún no conseguimos el local para la fiesta, pero el 4 tenemos misa”. De regreso a la Grau, pasamos por otra ventanilla, al frente de Elektra. Doris compró pocos periódicos y los compaginó al caminar. Camino al punto de venta de El Popular, el cielo se había tornado azul eléctrico y el zumbido de las mototaxis comenzaba a hacerse sentir. “Correo va a llegar a las ocho recién” oímos, mientras de lejos veíamos a los canillas de la Grau pararse e irse con prisa. Dejamos a Doris en el último distribuidor de su recorrido, mientras clareaba el cielo; y con un sonido fuerte, se apagaron las luces de la calle, forzado campus del canillita piurano.

Me fui con pena... no tenía forma de agradecerle a Doris todo lo que nos había enseñado. Desde ese día que no veo a Doris. Aún no la he saludado por el día del canillita. Un cordial saludo a todos.




23 de agosto de 2007

el terremoto y sus consecuencias



Unas breves palabras para decir que aquí tambien en Piura -al menos, entre la gente con la que me codeo- se pasaron -pasan- momentos de dolor; no tanto como los que viveron el terremoto, pero sí nos unimos a sus penas. Creo que todos estamos involucrados y todos tenemos por ahi alguna parentela chinchana -véase foto. cuantas veces he corrido de chiquita por entre esas puertas!-, de Pisco o de Ica.

En fin, ya estarán cansadísimos de oir cosas del terremoto todo el santo día... y si les parece indiferencia, discúlpen, que yo no estuve ahí.

Ya escribiré más,

maria josé

2 de agosto de 2007

teclazos: alt + ctrl + supr 247365

Para decirlo de frente, me he quedado sorprendida de qué tan distinto se ve el diseño de este presente blog en distintas computadoras. Pero lo que más me intriga es porqué las computadoras me pueden llegar a cansar tanto.

Ya van 3 computadoras distinas en las que he abierto mi blog y publicado cosas en él. Las tres usan Windows y son ojicalámbricamente primitivas*.

Le he tomado foto al CPU de la de mi casa en Lima y no la he publicado porque parece de terror (además, la cámara del celu que he heredado da pena -y eso, que hace un año mi hermano y yo peleabamos por tenerlo- y la calidad de la foto no es buena). El CPU está completamente desarmado: aunque ya lo estaba antes de que me vaya a Piura (5 meses), ahora está peor. Tengo que hacer contacto con unos cablecitos adefesieros -uno verde y otro negro- para prender la compu. Al instante la máquina empieza a emitir unos sonidos más propios de un grupo electrico que al de una computadora. Luego, en pantalla negra y tras una corta espera, tengo que machucar F1. Despues, si Dios quiere, la pantalla que sale 'Microsoft Windows' no se colgará, de lo contrario, tendré que hacer contacto con otros cablecitos, blancos y negros. Acto seguido, tengo que esperar el countdown del aviso de que mi "ordenador está en peligro" pues parece que mi Windows "no es original" (levante su teclado quien NO compró su Windows en Polvos). Me ofrece arreglar el problema consiguiendo uno original, pero como yo sé que las ayudas de Windows son tan sencillas como un manojo de wáipes (wipes), hago caso omiso.

Tras todo esto, muy agradecida de que el procedimiento haya salido sin novedades, machuco en el ícono de mi sesión (hace ya tiempo que le quite el password para cortar el cuento; además, no tengo nada que esconder ni proteger) y ya está. Otro cuento es abrir el internet y esperar a que se 'acomode'; sin mirar a los cartelitos que me dicen que no tengo espacio en el disco o que mi equipo está en peligro por mi software bamba.

Para variar, no sé quién ha puesto un firewall o como se diga, que me impide ver fotos intercaladas (o sea, veo una sí, y la otra no).

Quien me conoce diría "¿por qué no usas tu laptop?". Y es que hay una mano negra que por no sé qué ventura le puso una especie de restricción al modem y no puedo desenchufar el internet de mi cavernícola compu para ponersela a mi laptop, pues me dice que "no se puede", que hay una restricción, no sé qué enredos. Nunca había tenido ese problema; en Piura me conecto feliz de la vida a todos los cables con los que me he cruzado, sin configurar absolutamente nada ni nadie. Pero aquí, aunque haya copiado los numeritos esos, no se puede.

Naturalmente, en las 3 compus primitivas, el blog se ve horrible, descuadrado, hasta con otros colores. en mi lap se ve maravilloso, claro.

Todos hemos experimentado durante nuestras cortas vidas, cómo las computadoras (nuevas o viejas, bambas, etc) se cuelgan. Eso sí, conozco gente que se compró su compu en EEUU y no le he escuchado que tenga problemas (salvo que el teclado es gringo, el Windows está en inglés, etc); pero es el hecho en sí que la estructura de Windows sea tan complicada y no te ayude. Levante el teclado quien nunca se haya sentido frustrado ante la poca o nula ayuda que le presta los menúes de ayuda de Windows. O la página web de Microsoft. Los archivos recuperados parece como si fuesen recuperados al azar. Medio año después, encuentras tu archivo recuperado. La lista puede seguir, y cada quien tiene su propia experiencia. Las impresoras son un caso aparte.

En resumen, por el bien de su hígado, hagan el switch. Se los digo por experiencia: mi macbook no me da problemas. el unico que me da es que es blanca y no sé con qué limpiarla, los parlantes suenan un poco bajo para mi gusto y aun no sé configurar mi aMule (version de eMule para Mac). Por todo lo demás, P A R E D E S U F R I R



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*ojicalámbrico: que causa calambres a los globos oculares.

10 de julio de 2007

el arte de evadir responsabilidades

Ahora que ya acabé finales, me estoy dedicando a hacer una serie de asuntos que desde parciales quiero hacer. Entre ellos, ponerme al día en mi reducida lista blogs amigos -a.k.a. "buenos & ajenos".

Un reciente post en Influir en el medio es la causa de este post nuevo. La autora habla del revés que le hacen los de RPP ante su fundamentadísima denuncia contra Galdós. El típico "si no te gusta no lo mires", "si te ofende, cambia pes oe", "los jóvenes se expresan así". La verdad es que Patty está llendo super a contrapelo, más que nada por el tema que ella misma menciona en su post: el relativismo. El famoso relativismo, presente en todititititiitos los lados que te puedas imaginar: no está sólo en las cátederas de grandes universidades ni nada de eso. El mototaxista puede ser relativista (sin tener la más mínima idea, por supuesto). Un montón de gente super capa (desde los últimos Papas hasta unos profesores españoles, hartos de su propio gobierno en arguments.blogspot.com) denuncia a morir el relativismo; y como al Perú todo llega con atraso: cuando en un lado sacan la pata, acá recién la metemos.

No soy ni antropóloga ni nada (AF recién lo llevo en agosto XD!), soy una simple cachimba que no está de acuerdo con el relativismo por el hecho grave que anula la verdad. Veo al relativismo como la peste de hoy - ya, díganme exagerada y todo lo que quieran, pero ya los quiero ver: anulen la sola verdad de sus vidas y nos vemos en Larco Herrera =). Haz de todo materia de opinión y acabarás metido en el cajón por opinión de tu familia.

Todos los obstáculos y supuestas argumentaciones que pone este señor Alvisuri evaden una gran responsabilidad que tiene RPP como medio de comunicación importantísimo en el Perú. Ni los gringos, oye. Galdós trasmite valores? Sólo el hecho que se levante como a las 5am. O sea que son poquísimos los menores de 14 que oyen a Galdós? y la movilidad y los buses del cole? Yo -como escribí a Pilsen hace unos meses- he ido en la movilidad con niñas de nido y de kinder y con este señor hablando lo que se le venga en gana. Y esto, el año pasado nomás. Desde el 2002, creo. Qué maravilloso es tener un micrófono al frente, caray.

Ya, la palabra "valores" en los medios es verdad que suena telasa, pero qué vamos a hacer pues, es algo necesario. No nos podemos conformar con una sociedad así - se supone que lo ideal y propio del ser humano es ir perfeccionándose, no estancarse en la miseria y estancar a otros. Cada vez veo más latente que el arreglo de nuestra sociedad es trabajo de hormiga y a largo plazo. Porque nuestra sociedad es un poco desarregladita; digo, hay peores, pero no es que nuestra sociedad sea como Machu Picchu, así una maravilla... no nos da una mezcolanza de pena, rabia, etc cuando nos cuentan de un taxista que cobró 300 dólares a una turista para llevarla del aeropuerto al hotel? ya pues. La sociedad no se va a arreglar de un porraso, con un presidente buenísimo, qué se yo. Ahí tiene que ver un montón la familia (otra palabra media tela), pero ya será otro día ese tema.

En fin, yo estoy dispuesta a erradicar el relativismo. Pero eso es dificilísimo: es quitarle la comodidad a gente con conciencia obstruida. Ahora que viajo a Lima, soy capaz de armar un marketing de guerrilla de la patada... bien planificado, claro.
Queda pendiente el disputatio en si los valores son opinables o no. Yo creo que sí, pero dejame buscar fuentes en qué apoyarme.

Da pena la ligereza con la que trata estas cosas, sr. Alvisuri. En serio.