12 de octubre de 2007

El hermano menor de la prensa escrita: pinceladas de la realidad del canillita piurano

En mi curso Taller de Lectura II se nos pidió hacer una crónica de cualquier realidad que encontremos en las calles de Piura durante la madrugada. El mismo día de la entrega del trabajo, a las 5 de la mañana, salí a las calles acompañada de Pato -quien me acompañó ad honorem: quería ver cómo era y de paso cuidarme, jejeje- y de nuestra ejemplar guía ante quien también estoy agradecida, Doris Céspedes. Aquí les tengo lo que vimos. En letras rojas les añando las 'yapas' que no incluí en el trabajo. Querido lector: ahora veo los quioscos de periódico con otra mirada. No te hagas, que en Lima es igual.

***

El día anterior, tras convencerme que ir al mercado de madrugada significaba exponerme a muchos peligros ("nos pueden matar, señorita"), quedamos en ir a ver a los canillitas. Doris vendría por mí y por Pato a las 4:30 am. Como Doris no encontró carro, llegó 5:10am. Hacía un frío de la patada. De mi casa caminamos hasta el centro, que son como cuatro o cinco cuadras, no sé. No había un alma en la calle: éramos las dueñas de la pista, caminámabos en medio de ellas mientras Doris nos cuenta sus entrañables experiencias. El cielo, azul oscuro, anuncia que a la noche le quedan sesenta minutos de vida. El letrero de un casino y unos cuántos postes de luz delatan lo poco que se ve en la calle: dos o tres peatones que pasean sin rumbo con las manos en los bolsillos, otros que intentan dormir al amparo de las puertas de las boticas -tapados con unos trapos, inmóviles...-, una que otra mototaxi vacía que patrulla lentamente las estrechas calles del centro piurano. Son las 5 de la mañana y la avenida Grau está en su quinto sueño; los únicos sobrevivientes lúcidos, los canillitas.

“En Piura hay como quinientos canillitas, pero sindicados sólo hay poco más de cien” denuncia Doris Céspedes, canillita desde hace más de treinta años, y nuestra guía en el mundo de dicha labor. Lleva consigo un bolso de rafia azul con rayas rojas y blancas. Adentro, un fajo grueso de ejemplares de El Comercio. Son los periódicos del día anterior que no vendió. “Si no regresas los de ayer, ya no te dan los de hoy” sentencia, resumiendo el diario teje y maneje del canillita promedio mientras nos lleva a los puntos de distribución de periódicos más importantes de Piura.

Desde el Óvalo nos señala la esquina de la Grau con la Tacna: la botica Inka Farma, (ya entendí xq me pusieron 16: no es la Tacna, ES LA CUSCO x_X;;;)la única que atiende toda la noche. A medida que nos acercamos, distinguimos unas personas sentadas en la vereda, rodeando toda la esquina de la botica. “Vas a ver gente de todas las sangres acá: Vicús, Chimú…”, advierte Doris -esta frase dejó pensando a Pato, estudiante de Historia con una extraordinaria sensibilidad ante el indígena; me la pensé dos veces en ponerla, pero esta es la realidad, no hay otra-. Dos mototaxis flanquean a los canillas instalados en plena calle, con periódicos arrumados por toda la vereda. Ésta es la sede de los distribuidores de diarios: la calle. El ojo inexperto pensaría que son trabajadores informales. En serio: tirados en la vereda, como si fuesen ambulantes o vendedores informales o de merca ilegal, van armando todititios los periódicos. El otro día me vendieron un Comercio incompleto.

Apoyado en las rejas de la botica está el encargado del distribuidor con un cuaderno en la mano. A sus pies, dos cajas pequeñas. “Desde las tres de la mañana están acá” comenta con voz de orden. A su lado, los canillas compaginan las hojas de los diarios. En una sola ruma encuentras páginas de El Tiempo y La Hora. Arman el periódico con destreza, casi sin mirar: unos conversan en voz baja, otros nos saludan con un “buenos días” -aún era de noche-. La gran mayoría ya estaba grande para el apelativo canillita: muchos pasaban el umbral de los treinta años, salvo un niño que no llegaba ni a los diez. Él no compaginaba: se llevaba los periódicos a repartirlos. No me quería ni ver, se fue corriendo vete tú a saber a dónde.

Para el lado de la Tacna, con menos luz, arma sus periódicos el secretario general del Sindicato -hasta ahora lamento no haber apuntado su nombre-. Nos cuenta el lado duro de la labor de canillita, profesión que sigue hace poco más de veinte años: “No se puede trabajar en la calle. Aquí nos asaltan. Esto debería de hacerse en un local, protegido; así uno paga tranquilo”. Según lo que yo entendí -vamos, estoy en primer año de universidad...-, el discurso del secretario fue una queja -fundamentada- ante los periódicos y sus imprentas por el poco o ningún interés que ponen por el gremio canilla, sin caer en la cuenta que son su brazo derecho -o los dos brazos, piernas, dedos, ojos, boca- en ventas. Ésta situación da nombre a este relato. Pone de ejemplo al hombre que tiene al lado, quien se halla sentado sobre una ruma de La República ya compaginados. “A él lo asaltaron; le quitaron todo”. Doris da un poco de su cosecha: “¿Te acuerdas? El día de mi cumpleaños se llevaron todos mis periódicos”. Acto seguido, llega una señora a vender desayuno.

La siguiente parada es otro distribuidor, en una puerta en la avenida Tacna, al otro lado de la Grau. Esta vez, el pago y distribución del periódico caliente es al amparo de cuatro paredes, pero la compaginación sigue siendo en la vía pública. Había que subir unos escalones empinados y cortos para entrar al localcillo del distribuidor. Al final de un pasadizo de tierra apisonada, una ventanilla. La ventanilla está rodeada inútilmente por una reja; desde ahí se pueden ver rumas del diario Trome. Doris aprovecha para pagar y dejar los periódicos que no vendió. Afuera del local, algunos canillas ya han acabado de compaginar y esperan que llegue el diario Correo. Un muchacho duerme. Creo que era el canilla mas jóven que vi esa madrugada... todos los demás acechaban peligrosamente los 40 años (no he dicho que sean viejos, ojo!).

La República dedica su portada a Majaz; Trome, al mundo del espectáculo peruano. Doris afirma con pena que el periódico más vendido entre sus colegas es El Popular: a más morbo, más venta -qué pena que no me acuerdo del titular de El Popular de ese día; personalmente me entretiene leer los titulares de ese periódico; dicho sea de paso, tiene su versión norteña-. “Por eso yo trato de vender Comercio”. El Comercio, si llega, no tiene hora fija. “Unos días a las 7, otros a las 11, a veces a las 3, o en la noche”. Y también debe compaginarse. Asimismo, antes vendía alrededor de 120 ejemplares de Expreso. Hoy sólo vende uno, y es el de mi casa. Doris hace malabar y medio para mandárnoslo, pues ella no compra Expreso; además no le compensa irse hasta mi casa por un periódico que encima ha tenido que comprárselo a una colega suya. Después nos llega El Tiempo, que -déjenme decirles- es un desastre.

El tercer distribuidor está dentro de una playa de estacionamiento. Para subir al local (que no es otra cosa sino la caseta de cobranzas de la playa) era necesario dar más maromas que en el local anterior. Adentro, una radio pequeña amplifica huaynos. En el suelo, Tromes y los jebes con los que amarran los periódicos no dejan pasar. Un joven se soba los ojos, mientras una señora nos dice con tono amable que aún no llega Correo. Doris nos llevó aquí para que viéramos nomás: ella no tenía que comprar nada ahí. O sea, nos dio un auténtico tour. Para estas horas yo ya me quería regresar porque nos ibamos por unas calles un poco solitarias que no me hacían gracia, pero valió la pena.

El canillita, ordinariamente, trata de estar a las tres de la madrugada en el distribuidor, devolviendo el periódico del día anterior y recogiendo el nuevo. Luego de compaginar, sale a vender. Por periódico semanal se gana un poco más de 15 centavos. Lo normal es que venda 80 copias. Sentados trabajando en la calle, vulnerables a asaltos –manejan considerables sumas de dinero-, ellos mismos se quejan de ser considerados ambulantes, de que las imprentas de los diarios los tengan en nula consideración. “Somos callejeros”, concluía el secretario del Sindicato. “No digas eso, somos gente de hogar”, le recuerda su compañero, colocando los pies sobre otra ruma de La República.

“El 5 de octubre es el Día del Canillita” nos cuenta Doris. “Aún no conseguimos el local para la fiesta, pero el 4 tenemos misa”. De regreso a la Grau, pasamos por otra ventanilla, al frente de Elektra. Doris compró pocos periódicos y los compaginó al caminar. Camino al punto de venta de El Popular, el cielo se había tornado azul eléctrico y el zumbido de las mototaxis comenzaba a hacerse sentir. “Correo va a llegar a las ocho recién” oímos, mientras de lejos veíamos a los canillas de la Grau pararse e irse con prisa. Dejamos a Doris en el último distribuidor de su recorrido, mientras clareaba el cielo; y con un sonido fuerte, se apagaron las luces de la calle, forzado campus del canillita piurano.

Me fui con pena... no tenía forma de agradecerle a Doris todo lo que nos había enseñado. Desde ese día que no veo a Doris. Aún no la he saludado por el día del canillita. Un cordial saludo a todos.




27 de setiembre de 2007

Sophie Scholl: Los últimos días


Sophie Scholl: Die letzten tage

Dirección: Marc Rothemund.
País: Alemania.
Año: 2005.
Duración: 117 min.
Género: Drama.
Interpretación: Julia Jentsch (Sophie Scholl), Alexander Held (Robert Mohr), Fabian Hinrichs (Hans Scholl), Johanna Gastdorf (Else Gebel), André Hennicke (Dr. Roland Freisler), Florian Stetter (Christoph Probst), Johannes Suhm (Alexander Schmorell), Maximilian Brückner (Willi Graf), Jörg Hube (Robert Scholl), Petra Kelling (Magdalena).
Guión: Fred Breinersdorfer.
Producción: Christoph Müller, Sven Burgemeister, Fred Breinersdorfer y Marc Rothemund.
Música: Reinhold Heil y Jonny Klimek.
Fotografía: Martin Langer.
Montaje: Hans Funck.
Diseño de producción: Jana Karen-Brey.
Vestuario: Natascha Curtius-Noss.
Estreno en Alemania: 24 Febrero 2005.
Estreno en España: 24 Febrero 2006.

SINOPSIS
Munich, 1943. Durante la devastadora ocupación de Europa por Hitler, un grupo de jóvenes, en su mayoría universitarios, recurre a la resistencia pasiva como única solución para paralizar a los nazis y a su inhumana máquina bélica. Así nace La Rosa Blanca, un movimiento de resistencia cuyo propósito era la caída del Tercer Reich. Sophie Scholl (Julia Jentsch) es la única mujer del grupo, una joven ingenua que no tardará en convertirse en una antinazi convencida e intrépida. El 18 de febrero de 1943 detienen a Sophie y a su hermano mientras distribuyen panfletos en la universidad. Durante los días que siguen al arresto, el duro interrogatorio al que es sometida Sophie por parte de un oficial de la Gestapo, Robert Mohr (Alexander Held), no tarda en convertirse en un intenso duelo psicológico. La joven miente y desmiente, maniobra y le reta, parece rendirse antes de atacar de nuevo con renovadas fuerzas, y casi consigue derrotar a su oponente. Por fin, ante unas pruebas aplastantes, Sophie confiesa, aunque hace un último y desesperado intento para proteger a su hermano y a los otros miembros de La Rosa Blanca. Conmovido por la infrecuente valentía de Sophie, Robert Mohr le ofrece una escapatoria a cambio de traicionar sus ideales. Pero ella rechaza la oferta, su suerte está echada...
-Labutaca.com

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Teclado's review:

Sólo te digo unas cuantas recomendaciones: si tienes problemas de coherencia con tus propios ideales, si no te identificas con tu nacionalidad -peruano, atento!- o si en el peor de los casos no tienes ideales, te recomiendo esta película.

La película es "lenta", como dirían algunos... pero eso no constituye ningún defecto. A decir verdad, la primera parte te pone un poco tensa; es más, si tienes sensibilidad por los personajes, la tensión será una cosntante en tí durante toda la pela.

En fin, si hay tensión o no, eso no interesa con Sophie Scholl. Para sacarle el jugo a esta cinta, tienes que estar con el oido -mejor dicho, con los ojos en las letritas- bien abiertos: la "carnecita" está en el diálogo del interrogatorio a Sophie.

La pregunta del millón es... darías tu vida por intentar salvar tu patria, al verla zambullida en el error?


2 de setiembre de 2007

la gringolandización del mundo according to Vicente Verdú


Otro refrito del ciclo pasado. Sólo una curiosa advertencia que podría influir totalmente sobre el ensayo "El planeta americano" del español Vicente Verdú: lo escribió allá por el año 1996 o 97, no recuerdo (léase: antes del 11-S)
Vamos al Bembos todos-

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I. Datos generales de la obra
La obra es una ensayo –ganador del XXIV Premio Anagrama de Ensayo- acerca de la influencia de Estados Unidos sobre los demás países del mundo. El autor, Vicente Verdú, escribe este ensayo tras vivir en EEUU unos años. Verdú, conocido por ser observador, escribe y detalla lo que él ha vivido y observado, ordenándolo bajo distintos aspectos de la vida cotidiana. La obra describe por capítulos diversas costumbres características de la sociedad estadounidense, salpicado de vez en cuando de comparaciones con la sociedad europea, bien conocida por Verdú, quien es español.

El libro es interesante, pues –además de manifestar la hipótesis del autor- ayuda al lector a quitarse de encima estereotipos de la sociedad estadounidense, probablemente adquiridos de los medios de comunicación. Además, por momentos parece escrito desde Estados Unidos para el resto de personas: aparenta ser escrito para calzar en la mente del no-estadounidense.


II. Resumen general de la obra
La obra, aunque su finalidad es hacer ver la influencia indirecta que otros países reciben de EEUU, describe a lo largo de toda la obra la actitud americana ante ciertas circunstancias cotidianas: el dinero, la religión, la política, los extranjeros, los crímenes, el entretenimiento, los medios de comunicación, las extravagancias, la educación, la familia, la urbe, etc. En cada capítulo, el autor describe –en algunos puntos, las experiencias narradas son para dejar atónito al lector- alguna costumbre, en algunos casos compara con Europa, y luego hace ver al lector la presencia de lo descrito anteriormente –la costumbre americana- en otros países. En algunos casos, no llega a mencionar elementos estadounidenses en otros países: lo deja al lector cuando es ya bien evidente.

Lo que sí queda claro es el afán del autor por transmitirle al lector la clase de influencia que EEUU ejerce: no avasalla mediante armas – conquista con su propia cultura. Para Verdú, un McDonald’s es inminente presencia americana en otros países. Compara la hamburguesa con un diplomático: “actúa como signo de un sistema cultural y cada local opera como un centro de propaganda incomparablemente más eficaz que los institutos oficiales” . La influencia no es a la fuerza, es mimética.


III. Quién es el autor y qué persigue
Vicente Verdú es un periodista-escritor. Escribió esta obra tras su experiencia en tierras estadounidenses, teniendo de cerca las costumbres americanas que menciona en el libro. Español y gran observador, Verdú tiene la capacidad para poder hablar de estos temas, pues puede comparar la sociedad estadounidense con la europea, pues conoce ésta última, tanto por español como por periodista. Además de ser observador, es economista: puede entonces hablar de EEUU y su sociedad, pues por ambos flancos –social y económico- los conoce bien.

El autor, mediante el ensayo, pretende hacerle ver al lector la influencia fuerte –y a la vez distinta, comparada con otras grandes naciones que en algún momento ejercieron otra clase de influencia- que posee este diverso país ante las demás naciones del mundo. No alarma con carácter de urgencia –como fue el caso del libro antes leído, La rabia y el orgullo-, pero sí advierte que esa influencia implícita no le va bien a algunos países – incluso a algunos de los mismos habitantes de Estados Unidos.


IV. Capítulos que llamaron la atención
El capítulo El gusto por lo obsceno es el que más me ha llamado la atención. Me sorprende el gusto por lo desmesurado, grande; y sobre todo, me sorprende el por qué prefieren esos extremos y el por qué han llegado a esos gustos. No creo que desde la Independencia les haya gustado lo grande. Es que no es majestuosamente grande: es desmesuradamente grande, rayando en lo ordinario, grosero. Pero no todo se queda en tamaños. La mayoría de extravagancias o rarezas que se oyen en los medios de comunicación son en ese país. Sólo he ido a los Estados Unidos una vez en mi vida; todo lo demás que conozco es por los medios de comunicación. Aún así, yo sí sabía de los malls grandes, los carros grandes, comidas con all you can eat, pero nunca había generalizado todo para darme cuenta que a los estadounidenses les gusta todo lo masivamente grande.

Otro capítulo que me llamó la atención es El amor al miedo, pues tratan temas que ya conocía o sospechaba. Tiene un poco de relación con el capítulo El gusto por lo obsceno, pues también son temas llevados con un poco de exageración. Sorprende que a) se cuiden tanto de advertir y ser advertidos de productos cuyo consumo puede ser –lejanamente- nocivo para la salud; b) que los coman masivamente, aún así. Es bueno que los productos mencionen las reacciones contrarias que puedan tener. También es bueno tener nociones básicas de sanidad alimenticia, pero ya toca la exageración las extremas precauciones que se puedan tener: hacer miles de investigaciones para arrojar resultados relativos para luego llenar las etiquetas de riesgos remotos; organizar asociaciones para instruir de los peligros de los productos para el consumidor promedio, etc. Se sienten en peligro las 24 horas del día, y en algunos casos es como un círculo vicioso: investigan, advierten, comen, vuelven a investigar… y así sucesivamente.

23 de agosto de 2007

el terremoto y sus consecuencias



Unas breves palabras para decir que aquí tambien en Piura -al menos, entre la gente con la que me codeo- se pasaron -pasan- momentos de dolor; no tanto como los que viveron el terremoto, pero sí nos unimos a sus penas. Creo que todos estamos involucrados y todos tenemos por ahi alguna parentela chinchana -véase foto. cuantas veces he corrido de chiquita por entre esas puertas!-, de Pisco o de Ica.

En fin, ya estarán cansadísimos de oir cosas del terremoto todo el santo día... y si les parece indiferencia, discúlpen, que yo no estuve ahí.

Ya escribiré más,

maria josé

6 de agosto de 2007

otro descansito: recordar es volver a vivir...

Ok, voy a dejar de escuchar La Inolvidable y Felicidad, entonces.

aunquenidos al paso

Nada, es que aprovechando los días que me quedan de libertad, como las llaman algunos, he estado desempolvando páginas web asignadas a nombre mío. Encontre mi viejo flickr y no puedo dejar de recordar un viaje que hice a un pueblecito perdido en las afuerotas cuzqueñas (además de la mismísima cuidad de Cusco). Anyway, cáiganse y muéranse: el Perú es lo máximo a pesar de los pesares.

Esta foto la tomé camino a Rondocán, que es otra historia. Las llamas (es una llama, no?) posaban ante mi humilde cámara que funciona CON ROLLOS. Jo jo jo. Un saludo a las cusqueñas, por favor.

2 de agosto de 2007

otro teclazo: recicla ese supernintendo

No puedo dejar pasar esta oportunidad para enseñarles una pequeña maravilla de la electrónica casera que ha hecho este gringo aficionado. Convirtió un control de supernintendo en un mp3.

Manos a la obra: http://www.instructables.com/id/ED40P82F4GVCSNI/?ALLSTEPS

teclazos: alt + ctrl + supr 247365

Para decirlo de frente, me he quedado sorprendida de qué tan distinto se ve el diseño de este presente blog en distintas computadoras. Pero lo que más me intriga es porqué las computadoras me pueden llegar a cansar tanto.

Ya van 3 computadoras distinas en las que he abierto mi blog y publicado cosas en él. Las tres usan Windows y son ojicalámbricamente primitivas*.

Le he tomado foto al CPU de la de mi casa en Lima y no la he publicado porque parece de terror (además, la cámara del celu que he heredado da pena -y eso, que hace un año mi hermano y yo peleabamos por tenerlo- y la calidad de la foto no es buena). El CPU está completamente desarmado: aunque ya lo estaba antes de que me vaya a Piura (5 meses), ahora está peor. Tengo que hacer contacto con unos cablecitos adefesieros -uno verde y otro negro- para prender la compu. Al instante la máquina empieza a emitir unos sonidos más propios de un grupo electrico que al de una computadora. Luego, en pantalla negra y tras una corta espera, tengo que machucar F1. Despues, si Dios quiere, la pantalla que sale 'Microsoft Windows' no se colgará, de lo contrario, tendré que hacer contacto con otros cablecitos, blancos y negros. Acto seguido, tengo que esperar el countdown del aviso de que mi "ordenador está en peligro" pues parece que mi Windows "no es original" (levante su teclado quien NO compró su Windows en Polvos). Me ofrece arreglar el problema consiguiendo uno original, pero como yo sé que las ayudas de Windows son tan sencillas como un manojo de wáipes (wipes), hago caso omiso.

Tras todo esto, muy agradecida de que el procedimiento haya salido sin novedades, machuco en el ícono de mi sesión (hace ya tiempo que le quite el password para cortar el cuento; además, no tengo nada que esconder ni proteger) y ya está. Otro cuento es abrir el internet y esperar a que se 'acomode'; sin mirar a los cartelitos que me dicen que no tengo espacio en el disco o que mi equipo está en peligro por mi software bamba.

Para variar, no sé quién ha puesto un firewall o como se diga, que me impide ver fotos intercaladas (o sea, veo una sí, y la otra no).

Quien me conoce diría "¿por qué no usas tu laptop?". Y es que hay una mano negra que por no sé qué ventura le puso una especie de restricción al modem y no puedo desenchufar el internet de mi cavernícola compu para ponersela a mi laptop, pues me dice que "no se puede", que hay una restricción, no sé qué enredos. Nunca había tenido ese problema; en Piura me conecto feliz de la vida a todos los cables con los que me he cruzado, sin configurar absolutamente nada ni nadie. Pero aquí, aunque haya copiado los numeritos esos, no se puede.

Naturalmente, en las 3 compus primitivas, el blog se ve horrible, descuadrado, hasta con otros colores. en mi lap se ve maravilloso, claro.

Todos hemos experimentado durante nuestras cortas vidas, cómo las computadoras (nuevas o viejas, bambas, etc) se cuelgan. Eso sí, conozco gente que se compró su compu en EEUU y no le he escuchado que tenga problemas (salvo que el teclado es gringo, el Windows está en inglés, etc); pero es el hecho en sí que la estructura de Windows sea tan complicada y no te ayude. Levante el teclado quien nunca se haya sentido frustrado ante la poca o nula ayuda que le presta los menúes de ayuda de Windows. O la página web de Microsoft. Los archivos recuperados parece como si fuesen recuperados al azar. Medio año después, encuentras tu archivo recuperado. La lista puede seguir, y cada quien tiene su propia experiencia. Las impresoras son un caso aparte.

En resumen, por el bien de su hígado, hagan el switch. Se los digo por experiencia: mi macbook no me da problemas. el unico que me da es que es blanca y no sé con qué limpiarla, los parlantes suenan un poco bajo para mi gusto y aun no sé configurar mi aMule (version de eMule para Mac). Por todo lo demás, P A R E D E S U F R I R



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*ojicalámbrico: que causa calambres a los globos oculares.

23 de julio de 2007

harry potter and the deathly hallows


En Inglaterra y en EEUU acampaban días antes en las puertas de las librerías... en Singapur lloran... mi primo esperó hasta la medianoche en Buenos Aires para que le den la copia edición Bloomsbury cuando en verdad él quería la Scholastic -pero ya se hizo a la idea-... acá en Lima hicieron cola en SBS el viernes en la tarde... y el viernes en la tarde mi mamá sé encontró a una chica disfrazada de bruja en el stand de Crisol en la feria del libro. Entró, vió y compró: ninguna fila ni amanecida ni nada. Otras dos personas compraban también, tranquilazas. la brujita les dateó lo de SBS, y es que no sabían que Crisol -y supongo que Zeta- lo vendían también. Jo jo jo. Y yo que le mandé a mi mamá los mensajes subliminales el sábado, cuando el libro ya lo había comprado. Resultado, en la foto (ese es mi libro, porsiaca!).

10 de julio de 2007

el arte de evadir responsabilidades

Ahora que ya acabé finales, me estoy dedicando a hacer una serie de asuntos que desde parciales quiero hacer. Entre ellos, ponerme al día en mi reducida lista blogs amigos -a.k.a. "buenos & ajenos".

Un reciente post en Influir en el medio es la causa de este post nuevo. La autora habla del revés que le hacen los de RPP ante su fundamentadísima denuncia contra Galdós. El típico "si no te gusta no lo mires", "si te ofende, cambia pes oe", "los jóvenes se expresan así". La verdad es que Patty está llendo super a contrapelo, más que nada por el tema que ella misma menciona en su post: el relativismo. El famoso relativismo, presente en todititititiitos los lados que te puedas imaginar: no está sólo en las cátederas de grandes universidades ni nada de eso. El mototaxista puede ser relativista (sin tener la más mínima idea, por supuesto). Un montón de gente super capa (desde los últimos Papas hasta unos profesores españoles, hartos de su propio gobierno en arguments.blogspot.com) denuncia a morir el relativismo; y como al Perú todo llega con atraso: cuando en un lado sacan la pata, acá recién la metemos.

No soy ni antropóloga ni nada (AF recién lo llevo en agosto XD!), soy una simple cachimba que no está de acuerdo con el relativismo por el hecho grave que anula la verdad. Veo al relativismo como la peste de hoy - ya, díganme exagerada y todo lo que quieran, pero ya los quiero ver: anulen la sola verdad de sus vidas y nos vemos en Larco Herrera =). Haz de todo materia de opinión y acabarás metido en el cajón por opinión de tu familia.

Todos los obstáculos y supuestas argumentaciones que pone este señor Alvisuri evaden una gran responsabilidad que tiene RPP como medio de comunicación importantísimo en el Perú. Ni los gringos, oye. Galdós trasmite valores? Sólo el hecho que se levante como a las 5am. O sea que son poquísimos los menores de 14 que oyen a Galdós? y la movilidad y los buses del cole? Yo -como escribí a Pilsen hace unos meses- he ido en la movilidad con niñas de nido y de kinder y con este señor hablando lo que se le venga en gana. Y esto, el año pasado nomás. Desde el 2002, creo. Qué maravilloso es tener un micrófono al frente, caray.

Ya, la palabra "valores" en los medios es verdad que suena telasa, pero qué vamos a hacer pues, es algo necesario. No nos podemos conformar con una sociedad así - se supone que lo ideal y propio del ser humano es ir perfeccionándose, no estancarse en la miseria y estancar a otros. Cada vez veo más latente que el arreglo de nuestra sociedad es trabajo de hormiga y a largo plazo. Porque nuestra sociedad es un poco desarregladita; digo, hay peores, pero no es que nuestra sociedad sea como Machu Picchu, así una maravilla... no nos da una mezcolanza de pena, rabia, etc cuando nos cuentan de un taxista que cobró 300 dólares a una turista para llevarla del aeropuerto al hotel? ya pues. La sociedad no se va a arreglar de un porraso, con un presidente buenísimo, qué se yo. Ahí tiene que ver un montón la familia (otra palabra media tela), pero ya será otro día ese tema.

En fin, yo estoy dispuesta a erradicar el relativismo. Pero eso es dificilísimo: es quitarle la comodidad a gente con conciencia obstruida. Ahora que viajo a Lima, soy capaz de armar un marketing de guerrilla de la patada... bien planificado, claro.
Queda pendiente el disputatio en si los valores son opinables o no. Yo creo que sí, pero dejame buscar fuentes en qué apoyarme.

Da pena la ligereza con la que trata estas cosas, sr. Alvisuri. En serio.

19 de mayo de 2007

Oriana Fallaci y "La rabia y el orgullo" (2002)


Me duele tener que publicar sólo refritos -es decir, no he escrito nada especialmente para el blog- pero creo que amerita colgar este pequeño análisis que tuve que hacer para un curso en la universidad. Oriana Fallaci, periodista italiana fallecida a fines del 2006, conocida por su estilo tajante y sus entrevistas, era de las periodistas que no se callaban nada y buscaban la verdad. No sé si la llegó a encontrar, pero para cuando escribió el libro, le faltaba camino.

"La rabia y el orgullo" es un sermón -ella misma lo dice- que brotó de la pluma de la periodista a raíz de los atentados a las Torres Gemelas en setiembre del 2001. Hasta ese momento, ella había mantenido un voto de silencio. Autoexiliada en Nueva York, ella interrumpe este silencio, pero no es para jalarle las orejas sólo a los árabes: le jala las orejas a todos los europeos, a la par que cuenta anécdotas de su vida. No lo leas si estás en depresión, el libro es un poco amargo.

Dije que le aumentaría cosas; me pusieron como límite 3 caras a4 y yo pensé que las sobrepasaría, pero sí me alcanzo. Tengo el ojo más grande que la hoja =) Si puedo, comentaré algo más.


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El propósito de la autora al escribir La Rabia y el Orgullo
La autora escribe el libro buscando despertar las conciencias de los occidentales. Ve en el contexto del atentado a las Torres Gemelas el momento perfecto para advertir al mundo occidental de la amenaza que constituyen los islámicos. Interrumpe su silencio en defensa radical por la cultura occidental, puesta en peligro por los islámicos que quieren imponer la suya.
La autora se dirige a los occidentales. A los europeos, de manera general; a los italianos, con más énfasis. Por esta razón, el libro empieza hablando del mundo islámico y de los estadounidenses, y termina con la política actual italiana.

Los efectos de la obra en cada uno de ustedes
Leer este libro me ha abierto un poco más a lo que es problemática internacional. Antes de leerlo, miraba con malos ojos a Estados Unidos y no veía a los islámicos como una amenaza para nuestra cultura. Ahora que lo he leído, ya conozco los lados positivos de la sociedad estadounidense y conozco más de la cultura islámica.
En la idea de que Occidente esté amenazada ferozmente por el Islam, no la niego, pero tampoco estoy plenamente convencida; es decir, sé que existe pero no me tiene preocupada. Lo tengo en cuenta como una realidad que sucede, pero realidad ajena. Esto lo puedo atribuir a una ignorancia un poco grave en lo que concierne a guerras islámicas y mentalidad árabe: si hay avance árabe en Europa, es asolapado: uno lee noticias acerca de la guerra de Irak, pero de influencia e incursión islámicas en Europa, sólo algunas columnas de opinión en medios de comunicación internacionales.
Tendría que vivir esa incursión árabe masiva para verdaderamente estar preocupada. Por otro lado, además de discreto, el proceso de ‘islamización’ es mucho más lento por su propia naturaleza. La autora misma lo dice, afirmando que ella viene avisando esto desde hace –entonces- 20 años. Además, el Islam existe desde el siglo VII, y el Corán no ha cambiado en los siglos transcurridos. La misma palabra ‘islam’ significa sumisión.
En líneas generales, creo que si me informo más, a través de otras perspectivas, puedo convencerme más de la realidad actual europea, concretamente. No miro la situación con indiferencia: ahora muestro un poco más de interés por las noticias del mundo islámico.

¿Qué parte de la obra es la que más les ha impresionado? ¿Por qué?
Lo que más me ha sorprendido es la forma en que habla del mundo islámico en todos los relatos acerca de sus viajes, sus entrevistas a líderes árabes, etc. Muestra cómo es la vida en los países teocráticos, donde la religión y el gobierno tienen una unión fuertísima. Me ha impresionado la radicalidad de las leyes y costumbres, la nulidad supina de la expresión, el pésimo trato hacia la mujer; el extremismo islámico llevado a la ley, el afán de islamizar el mundo y de eliminar cualquier manifestación de cultura ‘preislámica’, ‘condenada por el Profeta’ (episodio de la destrucción de los Budas de Bamiyán), el no justificar los medios contal de islamizarlo todo.

¿Cuál es su opinión sobre lo que escribe Oriana?
Por un lado, aprecio lo escrito pues conozco el estilo de la autora y su política de no guardarse nada: decir lo que normalmente la prensa no dice; es decir, es franca, y en temas polémicos en los que nadie se atreve a dar un paso.
Acerca de lo escrito, hace buena alusión al título: sólo algunos episodios están libres de rabia. Ella misma afirma que escribió este sermón en unas semanas intensas en las que casi no comió ni durmió. Luego de un silencio de más de 10 años, la autora descargó en esas primeras notas desordenadas todo lo que llevaba dentro. Por eso, veo en la obra esos tintes rabiosos: además del estilo propio de la autora, se había aumentado todo lo que no ha dicho en esos lustros de silencio. Creo que, por estar cargado de rabia, por momentos la lectura se torna agresiva; llega un momento en que parece exagerado o fuerte lo que está diciendo. Como si llamase la atención al lector en cada párrafo. No deja pasar nada: el libro es una mezcla de relatos desordenados de aspectos de su vida, sus entrevistas y visitas a variados lugares, pequeños sermones a sus detractores, etc. Estos relatos de su vida personal dan fundamento a lo que dice –aunque, ciertamente, el texto trasluce su forma de ser y su modo de ver las cosas-.
Coincido con varias de las ideas que afirma; pero no comparto la visión que tiene de la Iglesia. Es el único tema en donde sus afirmaciones tienen un fundamento vago, fácil de tumbarse. Esto podría atribuirse a que, al ser la autora atea, no ve a la Iglesia con los ojos de la fe; sino, con ojos humanos. Es más, es primera vez que leo de alguien que, aunque critique a la Iglesia, reconozca abiertamente méritos en Ella. Méritos vistos con los ojos humanos, pero hoy por hoy es dificilísimo encontrar a un columnista que no le ponga tintes de desdén a los temas relacionados con la Iglesia y que admire abiertamente a un papa que los demás lo califican de cualquier otra manera.
Creo que el libro cumplirá su objetivo según la dispocisión del lector: yo no vivo en Europa ni soy estadounidense, pero me ha concientizado; a menor escala, pero lo ha hecho. El lector puede aceptar que la situación Islam – Mundo Occiedental es fuerte, pero si éste reúne las características de las ‘cigarras’ que la autora cita frecuentemente, veo difícil que asuma las afirmaciones secundarias que hace la autora; es más, este no asumir podría hacer tambalear la ya adquirida convicción de la gravedad del conflicto islámico.

¿Qué repercusiones pueden tener y en qué campos?
La mayoría de repercusiones podrían ser en el ámbito de la opinión pública. Eso era lo que Fallaci buscaba: concienciar al mundo occidental en varios temas.
En el ámbito del periodismo, la lectura de este libro podría dar luces nuevas a un periodista en lo que es la manera de enfrentar su profesión. Creo que el periodista reflexivo aprendería muchas cosas de este libro, desde la total entrega de la autora a los temas en los que se metía, como la entereza de sus convicciones. Ella creía algo, ese algo lo decía y hacía. No tenía dos personalidades ni mucho menos. Sí es verdad que las creencias que tuvo en los últimos años de su vida no eran las mismas con las que empezó su trayectoria, pero dentro de eso ‘períodos’, por así decirlo, mostró total convicción. Además, ella misma, en el Prólogo, cuenta costumbres suyas aleccionadoras para el periodista actual: no escribe de tirón, sin ver las repercusiones que pueda tener, no busca lucrar con sus escritos, ni menos mentir por dinero.
Algún comentario sobre la autora
Oriana Fallaci es una persona que a lo largo de su vida ha sufrido mucho. Autodefinida como vacunada contra las guerras, La rabia y el orgullo deja traslucir una infancia tormentosa, fuera de lo común: rodeada de guerras, con un político perseguido como padre, educada para soportar cualquier cosa. La trayectoria de su carrera y, por tanto, de su vida; todas las guerras en las que ha estado presente como corresponsal, la cantidad de entrevistas variadas –y todo lo que ha hecho por conseguirlas-, y la larga lista de detractores que tiene dejan en claro que no es una periodista cualquiera. Al leer este libro compruebo con sabor amargo que está escrito así porque la vida de Oriana ha sido como ha sido: el libro trasmite la forma de ser de la autora, y podría decir ahora que la conozco. Es de opiniones muy marcadas. No se guarda absolutamente nada y no conoce medias tintas. Hasta le he visto vetas de radicalidad: no soporta ver a los islámicos y eso le ha costado duras críticas. Algo admirable es cómo soportó todos esos años de silencio; la entereza de sus convicciones.

4 de mayo de 2007

no lloren

pronto, letras.

tengo que entregar un trabajillo acerca de Oriana Fallaci -
interesante libro (como para comentarlo bastante rato). Aprovecharé
la coyuntura para publicarlo... con notas añadidas (solo puedo
entregar 3 carillas - me han cortado las alas)

en fin, paciencia.

12 de marzo de 2007

Ideales para un Perú mejor

Continuando con la colección de refritos escolares, encontré esta oratoria que tuve que hacer por allá en el 2005 cuando estaba en 4to de media. Este es, naturalmente, el papel escrito; es decir, cuando lo declamé, por asi decirlo, no dije exactamente todo al pie de la letra de lo que les pongo aquí, pues no valía usar papel; ay, pero a mi me brotó natural nomás (qué cosas habré dicho que no gané porque era too much para decirlo frente al cole o algo asi; en fin, no me hice bolas)
Como les repito, I'm not in a writing mood or whatever -- no hablo inglés hace un cachupin de años.


Trata de levantarle la moral a los peruanos. El pisco es peruano! (considerar por favor que ésto data del 2005).


***

¿Alguna vez te ha pasado, cuando estás viendo televisión y vas saltando de canal en canal, q pasas por uno y vez una toma de Machu Picchu o del Señor de Sipán? Tenemos que admitir que aunque sea nos quedamos mirando un rato, y nos alegra la idea que el Perú salga en la televisión. Nos gusta que el Perú esté en la mira del mundo, aun así salga en los noticieros internacionales malas noticias nuestras.

Tal vez alguna vez hemos oído esa frase de Antonio Raimondi que dice "el Perú es como un mendigo sentado en un banco de oro". Todas conocemos y no dudamos que el Perú es un banco de oro. Pero, ¿y su gente? ¿No necesita un cambio? Tal ves nunca cambiemos al mendigo, pero si podemos educarlo. Abrirle los ojos y hacerle ver que su banco es de oro y no de plástico. Por eso, todas sabemos que el Perú, como todo país, necesita un cambio.

No estoy acá a hacer un recuento de las cosas malas que haya en el Perú. Tal vez enumere algunas buenas, pero yo estoy acá para hacerles ver que el cambio saldrá con esfuerzo, y no con el esfuerzo de un grupo de personas, sino de todos los peruanos, tú incluida, quieras o no. El peso de cambiar al Perú no está en el Congreso. El Perú no se arreglará en julio del 2006. Es duro, pero el cambio está en nosotras, quieran o no, y será a largo plazo, con esfuerzo y dedicación; costará trabajo y trabajo no reconocido.

Ese cambio no empieza desde abajo. No empieza con una campaña política. Tal vez con un buen presidente, pero lo que hay que resaltar es que el cambio empieza por la gente. ¿Y como llegar a la gente? Con las personas que influyen. ¿Una campaña publicitaria puede iniciar el cambio? Levemente, pues ¿qué mejor campaña publicitaria que nuestro propio ejemplo? Ustedes en un futuro van a influir, a pocas o a muchas personas. Y serán como un témpano de hielo en la cima de una montaña. El témpano se derrite… y el agua baja a los valles y se mete a los río y sigue bajando. Tú tienes un Perú dentro por desarrollar, tú eres ese témpano.

¿Y como ser un buen témpano?

Habrá que ser témpano de agua limpia. El vivir las virtudes humanas nos ayudan a largo plazo a sacar el país adelante, pues un peruano más viviendo correctamente hace la diferencia. Si tú vas a una tienda y te tratan bien, te das cuenta en el momento y de vez en cuando lo recuerdas alegremente. Si haces eso con otra persona, espera más haber dejado alguna pequeña huella en ella.

También se limpia el agua obedeciendo. Cito a san Josemaría, quien supo muy bien obedecer: Obedecer dócilmente. Pero con inteligencia, con amor y sentido de responsabilidad, que nada tiene que ver con juzgar a quien gobierna. La gente mayor sabe más que tú. Al policía, al profesor, a tu mama, a la Iglesia, pues Dios es infinitamente sabio. Si no obedeces y quieres que el Perú salga adelante es falta de coherencia. Entre todos los bienes que aportas al obedecer, está el crecer en amor a la Patria, y por consiguiente al tu colegio, en un futuro tu universidad, tu lugar de trabajo, etc. Y dando ejemplo en esos ambientes es como, de a poquitos, el Perú saldrá adelante.

Te animo a que revises su actitud. La persona que deja una lata de cerveza en el suelo, ¿quiere al Perú? El amor se alimenta con detalles pequeños. La disposición, importantísima para que el témpano lleve buenas aguas. No siempre vas a hacer lo que te gusta. Dicen ahí ‘date un gusto’. Yo les digo ‘date un gusto menos’.

No caigan en la idea que el futuro está en manos de otras personas y no en las suyas, en la trampa de que ustedes no son témpanos. Esto nos lo vienen repitiendo desde que tenemos uso de razón, pero no hay que acostumbrarnos a esas frases que tanto oímos, frases sabias que sólo un necio las obviaría a propósito. No digo que las futuras alcaldesas estén acá, pero sí digo que, aunque les suene irreal, serán témpanos. Todas influyen en algo a alguien, no tengo que ser periodista, político o actriz para influir.

Aparte de nuestro buen ejemplo en todo momento sin caretas ni doblez, ahí un punto en el que es necesario recalcar si se quiere recortar el plazo para el cambio. La educación. Y no solo estatal, también privada. Nidos, colegios, universidades, etc. ¿Dónde están los témpanos? Aparte de los alumnos ejemplares, están lo profesores, que te pueden convertir en un marxista como te pueden convertir en una mujer de ejemplo, pueden limpiar esas aguas. No sé si de acá saldrán intelectuales o catedráticos, pero es bueno tener claro que un buen catedrático jala al buen ejemplo a la mayoría de sus alumnos.
No serás catedrática, pero tendrás roces con personas que sufren de ignorancia inocente o ignorancia necia. Es ahí donde todos estos años que pasamos en nuestro colegio, que deberíamos de agradecer a Dios por estar acá, y quien tenga oídos, que oiga, deje los engreimientos y abra los ojos, se pondrán en práctica, y si no los pones, no importa! No te has dado cuenta, pero los has puesto indirectamente, pues habrás sabido ser témpano. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Ayudarnos entre nosotras a desterrar esas ignorancias es limpiar el agua del témpano de hielo que somos.

No quiero que seas témpano de agua sucia. El Perú no estará bien cuando sea una potencia, su gente sea con lo que torcidamente se le llama moderna y contemporánea a las demás cuidadas importantes… y sus leyes sean antinaturales.
Te entiendo ir a vivir a otro país, estudiar en otro lugar, pero cambiar tu nacionalidad es cambiar faisán por gallina flaca. Al Perú, yo no lo cambio por nada: sus platos, la forma de hablar de las personas, su calidez, que se trasmite hasta en las comidas. Hay que admitir que el peruano es creativo, inteligente, de ideas muy ingenuas ¿En qué lugar del mundo barren las calles con hojas de palmera? No me daría vergüenza que lo pasen por la televisión. Son cosas pequeñas pero grandes a la vez que no todos los países tienen. Aprendamos de esas personas que han nacido en provincia y son felicísimas de decir de donde son, pues están orgullosas del lugar donde nacieron. De modo que, si un día estás en otro país, espero estés dando ejemplo y orgullosa de decir ‘soy peruana’ cuando te lo pregunten, aunque te miren con aires de desconfianza.
Ya sabrás el resultado del témpano de agua limpia ya derretido y discurriendo por entre las montañas: la tierra empapada de esa agua hará que todos, en conjunto, saquemos al país adelante.


Siempre toma en cuenta que eres y serás témpano de hielo en todo momento. Y encomendarnos siempre a la Virgen, para que seamos témpanos de agua limpísima como ella es y para que el Perú salga adelante y sea un témpano de agua limpísima para el mundo.

estrenando teclado

Al son del ruido de mototaxis; con teclado nuevo -y con ubicación geografica nueva-, me remito a mi reducido público. Espero tener tiempo para poder escribirles alguito, aunquesea semanal. Digo, acabo de empezar los EEGG y mi horario no sé si me deje opción a posts seguidos, pero me puedo ingeniar la actividad de este pobre teclado. Por ahora creo que serán refritos escolares (SORRY). Anyway, tengo una lista larga de refritos por colgar. Si veo algo interesante, lo jalo. Podría animarme a un piurensis journalism, en vista del éxito con los periódicos lugareños.

Por lo pronto, los blogs que tengo colgados en las listas a mi derecha estan bien en actividad - síganlos cual novela -- esta que quema!

PD: Me he convertido. Mi teclado es (por ahora, si no me lavo las manos) blanco. Mac es lo máximo!

6 de febrero de 2007

TOK: La razón y la imaginación en la vida del hombre - por dónde?!

Engordo el blog con un trabajillo hecho para el curso de Teoría del Conocimiento. El tema es medio elevado pero con algo se tiene que empezar a subir el nivel, no? Mucha tele estás viendo, hijita. No, aún no sé cómo usar pies de página en Blogger =P
***

He observado que es opinión de muchas personas que la imaginación es cosa de niños, locos, inventores de máquinas raras o mentores de cuentos empalagosos. No se habla mucho de la imaginación. Es vista como infantiloide, de bebe, propia de personas inmaduras que tal vez están encerradas en su propia niñez ya transcurrida. Se le ve casi inútil, como si la persona humana, alcanzada ya una cierta edad, la deseche como quien deja de usar pañales o de jugar con carritos y muñecas. En contraste, es corriente ver cómo se impone la grandiosa razón, planteada como propiedad privada de personas inteligentes, independientes y autónomas, casi exitosas; es decir, los adultos. Desgraciadamente, ésta clase de opiniones es lo que hace dejar mal a la imaginación y triunfante a la razón. Lamento tener que comunicar a las personas que piensan de ésta manera que la razón no es propia de nadie; no toca la puerta de tu casa la mañana de tu cumpleaños número dieciocho, no está incluido en el pequeño paquetito de folletos que mandan las universidades al flamante ingresado, ni menos en el primer cajón de tu escritorio en tu primer trabajo. Asimismo, la imaginación no está mal ubicada si está en manos de un caballero que pasa los cuarenta años. La imaginación y la razón forman parte de nuestra vida cotidiana y no podemos mutilar sus funciones con vanas falacias. Cuando hay apagón y no tenemos a la mano alguna lámpara de querosene para ayudarse, ¿no vamos acaso tanteando los muebles al caminar? Al llegar a un escritorio y palpar el borde y las manijas de los cajones, ¿no nos pasa por la cabeza las posibles cosas que puede ser lo que estamos tocando? ¿Acaso no se aparece la imaginación, asistida por la memoria, haciendo un recuento de todas las cosas tangibles que tienen ese parecido, intercalando tal vez alguna memoria pasada? Entonces, ¿no está acaso la imaginación trabajando de la mano del conocimiento? ¿No le ayuda la razón para discernir entre las alternativas que plantea la imaginación para dar con la más cercana a la correcta? La imaginación no hace cambio de posta con la razón a una determinada edad. La imaginación (puesta bajo control, ya que suelta es un asalto a mano armada) asiste a la razón y son recíprocamente necesarias. Socorridas por el conocimiento ya existente, son un gran instrumento para conocer. Cumplen funciones desde el área de las artes hasta las del comportamiento humano a través de la misma ética y moral. Buscaré fijar en estas líneas algunos rasgos y funciones para dejar a grosso modo la importancia de la imaginación y del trabajo conjunto con la razón.

Para hacernos una idea, empecemos desde el principio de todo. La imaginación “es una función que tiene como objeto el fantasma, o imagen sensible. Consiste en re-presentarse un objeto conocido primeramente por los sentidos externos, dando lugar a la imagen o fantasma (…) La imagen no es la presentación, si no la re-presentación de la realidad, en ausencia de ésta”[1]. Se muestra claramente cómo la imaginación no es el derroche de ideas ridículas dichas por un niño que ve demasiada televisión.

Hay quienes dicen que en la cabeza se retiene sólo lo malo y desagradable. Pero lo que no es discutible es que la imaginación cumple un papel fundamental en nuestras vidas, tan importante que contrasta lo desgraciadamente sencillo que puede ser perturbarla o deformarla: “Nuestra imaginación y nuestros sueños no sólo se nutren de lo que nos ha sucedido en la vida real, sino que se alimentan en buena medida de lo que hemos visto en las películas. A menudo, la representación del mundo y de los acontecimientos que ofrecen los mass-media impregna la conciencia más fuertemente que la propia experiencia de la realidad.”[2]. La imaginación, entonces, se define también como un almacén de experiencias vistas o vividas. Dicho almacén, como hemos mencionado antes, es frecuentado muchas veces durante el día. Un pequeño problema puede ser el no regular qué introducimos en dicho almacén. Yo puedo cuidar qué retirar de mi almacén, como también podría cuidar qué se incorpora en él. Ambas son tareas difíciles pero necesarias si es que se quiere sacar un buen uso de la imaginación. Ésta puede trabajar al 100% pero tal vez el uso desmesurado de ésta (tanto retirar como incorporar) puede alterar otras funciones (léase: distracciones vanas, disparatadas y alarmantemente frecuentes). De esta idea se desglosa el hecho de que la razón coopera en este discernir qué retiro y qué no incorporo: es el encargado de ‘pasar la página’.

La razón “es la operación de la inteligencia que se realiza teniendo como base a los juicios, los cuales conforman las premisas. Por medio del razonamiento se ponen en relación los juicios”[3]. La razón, por esa interrelación de juicios, está presente en todas y cada una de las áreas del conocimiento que el hombre pueda llevar a cabo. La razón es una de las características más importantes de la inteligencia humana, haciéndola única entre las demás creaciones e irrepetible entre los de su misma especie. Pero, al igual que toda función humana, la razón no puede estar sin asistencia de otra facultad que le complemente el camino para llegar a la razón de ser. “Movido por el deseo de descubrir la verdad última sobre la existencia, el hombre trata de adquirir los conocimientos universales que le permiten comprenderse mejor y progresar en la realización de sí mismo. Los conocimientos fundamentales derivan del asombro suscitado en él por la contemplación de la creación: el ser humano se sorprende al descubrirse inmerso en el mundo, en relación con sus semejantes con los cuales comparte el destino. De aquí arranca el camino que lo llevará al descubrimiento de horizontes de conocimientos siempre nuevos"[4]. La persona humana, creada para conocer la Verdad que es Dios, no puede prescindir de las verdades universales que le influyen y que pueden ser vislumbradas a media luz por la razón. “La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad”[5]. La razón sola puede intuir un esbozo de la realidad sobrenatural. Es ahí donde viene socorrida por la fe.

Siendo entonces la razón base no sólo de la ciencia sino hasta de cualquier simple trabajo manual[6], ésta es, entonces, pieza medular del estandarte de donde penden las áreas del conocimiento que maneja el hombre. El pensamiento racional es imprescindible, pero no puede andar solo pues aquello sería cometer un error de autosuficiencia. El resultado de aquel “pienso, luego existo” habla por sí solo. De la mano de muchas otras funciones y virtudes, forja al hombre a ser mejor persona y a vivir en concordia con la dignidad que se la ha sido concedida. Qué bien, pero, a la razón ¿quién la controla? La fuerza de voluntad. La voluntad está atrás de todo, tras bambalinas. Es la que hace que todo avance y que no se quede en la mera buena intención.

Una imaginación sin razón de por medio es un balazo al aire. Una imaginación a rienda suelta trae un sinfín de problemas para la persona, desde un pobre desempeño intelectual hasta la propia vida moral. Por otro lado, una razón sin imaginación es algo un poco aburrido. Hasta en el campo técnico-industrial se trasluce cómo la creatividad y al funcionalidad al diseñar y crear un producto logran una unión perfecta, reflejo de las capacidades del hombre.

Creo haber dejado claro ya el porqué la importancia de la imaginación y su destacado trabajo conjunto con la razón y las demás funciones humanas. La imaginación, presente en todo momento, es un arma de doble filo; una función fundamental para el desarrollo de las facultades humanas. Socorrida por la razón, la imaginación deja de ser juego de niños. Es pieza clave en el desempeño de muchas actividades humanas. Por ende, se le debe de dar la importancia que merece y educarla, en vez de verla como una ridiculez o usarla como vago entretenimiento; Ese respetar y educar comprende dejar de considerarla como propiedad exclusiva de los niños. Comprende la madurez de tomar la decisión de conocerse y, por ende, darle a la imaginación -y, de paso, a la razón- el sitio que le corresponde y que se merece. Comprende ser conciente del arma de doble filo que es. Comprende hacer conciencia y someterla bajo el control de la voluntad que todos tenemos. Igualmente con la razón. Se debe desmitificar un poco a la oh grandiosa razón. Sin bajarla más allá de su naturaleza, se debe buscar desinflar la imagen que tiene y poner su participación en el lugar correspondiente: la razón del hombre no es suficiente para explicar muchas de las realidades que nos rodean; por ende, el hombre debe moderar su uso cuando se roza el límite de la razón y se empieza a lucir la fe. Es un ‘hasta aquí nomás’ al que nosotros soberbios de vez en cuando pensamos evadir, tal vez inconcientes de que hacer caminar a la razón en la oscuridad puede causarnos tropiezos - o provocarlos en muchas otras personas.

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[1] G. CASTILLO CÓRDOVA, Apuntes de Antropología Filosófica. UDEP 1996
[2] CAPELLANIA INFORMA, Pornografía y erotismo. Piura, diciembre de 2003. (Jaime Nubiola, UNAV)
[3] G. CASTILLO CÓRDOVA, o. c.
[4] JUAN PABLO II, Fides et Ratio, n. 4.
[5] ÍDEM, o. c., Introducción.
[6] Cfr. M. CERVANTES SAAVEDRA, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, capítulos XXXVII y XXXVIII

5 de febrero de 2007

¿Quieres una Palm y no tienes plata?

O tienes miedo de que te la roben o te la arranchen? o que la tengas y no la uses? o no tienes ningún tío o primo que viva en los Estados Hundidos? o no sabes dónde comprarla, porque te han chismoseado que las que venden en Polvos Azules les cambian las piezas originales por unas media cherches de modo que, cuando se te malogre el aparato y lo lleves a arreglar al stan donde lo compraste, puedan venderte la original como repuesto?

Aunque este es un blog principalmente dedicado a la literatura y tecleteos en general, he decidido escribir de este pequeño descubrimiento. Además de que lo veo útil, lo que más me gusta es que es DIY (Do It Yourself) y que es de papel. Me aloca todo lo que es útiles escolares y de oficina (así es, en el Minerva de Larco me vuelvo bizca por no saber a dónde mirar y sí, Febrero y su slogan de 'de vuelta al cole' es la mejor campaña de ventas de todo el año - aunque ya haya acabado y el colegio, aún recorro las góndolas llenecitas de cuadernos en Wong, feliz de la vida) y presenta una buena oportunidad para prescindir del teclado (!) y escribir, y lo mejor (básico para mi): el orden, el poder organizarse.

En mi búsqueda por la Palm, encontré una alternativa eficaz y barata (yo soy devota del puño, comprenderán). Resulta que Getting Things Done (David Allen, Getting Things Done: The Art of Stress-Free Productivity. Penguin Books, 2001), uno de esos libros gringos de autoayuda que sólo pasan de moda cuando sale uno nuevo, plantea algo así (disculpen la falta de profesionalidad) como que organiza tu día para que no se te escape NADA de lo que se te ocurre o debes hacer. Entonces dice que te hagas una lista de cosas para hacer hoy, o para hacer algún día, o antes del fin de mes... el asunto es mucho más simple, pero inspirador para algunos lectores de este libro (que a mi propio criterio pone escrito algo que era tipo ley natural, o sea, que lo tienes en la cabeza pero nunca le has concretado una forma; un to do list, digo, todo el mundo va a Wong con una lista, no? salvo que sólo tengas que comprar pan y coca cola). Uno de estos inspirados fue Merlin Mann, creador de la Hipster PDA. Con qué se come eso?

Este señor, ávido lector de GTD, se hartó de usar su Palm (comúnmente, Palm es a PDA como Quaker es a avena; Kolynos a pasta de dientes -no sé dónde, yo no, al menos-; Gilette a hoja de afietar; Corn Flakes a hojuelas de maíz...) y se compró en amazon.com un fajo de hojas chicas de colores, un clip negro modelo mariposa y un lapicero. En resumen, materializó la tesis de GTD.

Por suspuesto que la idea de Mann, difundida en su web 43folders, nombrada así por una de las ideas plasmadas en el libro de Allen, tuvo seguidores. Mann planteaba hojas en blanco, pues la idea era sencillísima. Bueno, algunas personas pulieron su idea y crearon templates, patrones, para imprimir y usar. Destaca DIYplanner con templates bien útiles y variadísimos; desde hojas rayadas para tu listita de Wong, un calendario mensual, hasta hojas de telefono y lluvia de ideas. El mejor me parece uno para llevar tus gastos. DIYplanner da formato A4, A5 y formato 'Hipster'. Yo uso -y sugiero, por tamaño- formato A6, que no está en DIYplanner pero si sabes usar google, encuentras todo.

Yo me uní al plan y tengo el mío. No soy de las afanadas que se compraron un fajo de octavillas (tengo que aceptar que me compré un juego de clips negros) o que se imprimieron las 96 páginas de templates (escogí cuáles me serían útiles, naturalmente). Pero acepto que lo uso. Y creo que más que la agenda permanente Norma que me vi obligada a comprar ayer lunes en Crisol.

Redondeo mis sugerencias: hojas A6, templates escogidos, clip mariposa chico, un lapicero pequeño que tenga 'oreja' (así como para engancharlo al bolsillo). procura que no tenga tapa. Hay otros aventados que hasta le hicieron estuche. No sé, ya tu creatividad dará vueltas. Procura no sentarte encima de él. Feliz orden!

4 de febrero de 2007

Hamlet es usado aquí como conejillo de indias

No me maten, markhamians.

Bien. A nadie le gusta ver un blog vacío así que me veo en la obligación de copypastear un trabajo escolar, para ver cómo se ve lleno el blog <.<;; bueno, al menos no lo perderé en la mudanza. Pego el ensayo que hice de Hamlet en 5to de media, 2006 (qué vieja!). Pronto pegaré el de TOK. Digo, para que el blog aparente contundencia.
EDIT: ok, este ensayo quedó segundo puesto en categoría 5to de media en juegos florales de ADECOPA 2006. Gracias, joven, por hacerme ver ese detalle.

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Acerca de Hamlet y su locura precisa

Cuando yo rondaba las últimas páginas de Hamlet, sospechaba que muchas de las personas que hayan leído la obra y que en ese momento no hayan poseído mucha capacidad de abstracción se quedaron dudando de la cordura del príncipe Hamlet. Tengo que admitir que a mí me pasó igual: me ví en la obligación de investigar unas cuantas fuentes para salir de la duda y ahora, confiando en lo que he leído, me atrevo a afirmar que Hamlet no estaba loco, sino que se hacia el loco intencionalmente. Hamlet se muestra irracional durante casi toda la obra. Bajo cualquier punto de vista, esto era fundamental tanto para el discurrir de la trama de la obra de Shakespeare como también para disfrutarla.

La locura del príncipe empieza a notarse ya desde los inicios de la obra, cuando una nerviosa y confundida Ofelia corre y narra a su padre Polonio el pequeño incidente que acababa de tener con un Hamlet fuera de sí. Ambos, aunque no sabían que Hamlet había visto al presunto fantasma de su padre revelando funestos detalles de su muerte y pidiendo venganza, se unen a las sospechas inmediatas del lector: la muerte de su padre debe de ser la causa de su extraño comportamiento. Este extraño comportamiento era intencional: Hamlet se empieza a mostrar orate a propósito con todas las personas con las que se cruza, comenzando a confundir y hasta a preocupar a las personas que le rodeaban. Ésta es la forma que él idea rápidamente para protegerse de los demás: Hamlet, luego de la conversación sostenida con el espectro de su padre, forja una especie de caparazón que le servía para hacerse pasar por indefenso y hacerles pensar a los reyes que él no sospechaba ni un ápice de la verdad acerca del asesinato de Hamlet padre; al mismo tiempo, refugiado en este escudo, maquina cómo cumplir el encargo recibido y llevar acabo la ansiada venganza; y esto así aunque Hamlet haya dudado si en verdad ese espectro se trataba de su padre. Los reyes al inicio pensaban que la locura se debía a un amor no correspondido por Ofelia - estaban lejos de dar con la verdad de los hechos. Completamente despistados. A primera vista, el lector promedio no cae en esta conclusión.

Un detalle que sostiene la idea de la locura intencional del príncipe es que éste sólo se muestra en sano juicio cuando desarrolla soliloquios o conversa con Horacio, fiel compañero suyo, casi cómplice en la búsqueda de la venganza de su padre. Luego, Hamlet se comporta casi como un niño ante los demás: bromea con la avanzada edad de Polonio, declama incoherencias y realiza cosas sin sentido. Si durante los monólogos Hamlet se hubiera mostrado poco racional, sí habría entonces razones fuertes para cuestionar la cordura del príncipe. Los monólogos reflejan el verdadero estado de Hamlet: refleja lo que verdaderamente carga dentro de sí: sus dudas, indecisiones y preocupaciones, que luego las comparte con Horacio. Las conversaciones con Ofelia, las actitudes frente a los reyes, ante Rosencrantz y Guildenstern, no son de un príncipe de treinta años, sino de un niño que busca entretenerse un rato.

Pero son los espectadores en sus butacas y los lectores con el libro entre sus manos los que se entretienen con los arrebatos de locura hamletiana que aderezan el amargo drama que transcurre ante sus ojos, rompiendo la línea trágica de la obra y brindando respiros a la trama. La cruda escena de un Hamlet haciendo ver a su madre los fatales errores que había cometido, escena entramada con la aparición del fantasma de Hamlet padre, es desconcertantemente contrastada por el súbito asesinato de Polonio. Luego de accidentalmente matar al colaborador más cercano de su tío, Hamlet se lleva el cadáver de Polonio, arrastrándolo por el suelo como una niña que arrastra alguna de sus muñecas por el suelo. ¿Y dónde quedó el cadáver? Hamlet responde: “En el cielo. Mandad que le busquen. Si allí no le encuentra el mensajero, buscadle vos mismo en el otro sitio. Si no le encontráis de aquí a un mes, os llegará el olor al subir a la galería (…) Os estará esperando”. Cara al público, estos rasgos de locura suavizan, contrastan, confunden y a la vez añaden una ligera veta de humor de desconcierto en algunos momentos fuertes de la obra. Luego de la escenificación de “La Ratonera”, momento álgido del peso de conciencia del rey Claudio, Hamlet se muestra juguetón con Guildenstern, quien busca sonsacar el porqué de la locura de su supuesto amigo. Hamlet dialoga de manera infantil con Guildenstern hasta que, impaciente, el príncipe deja ver un poco de su real cordura al comparase con una flauta: “Vaya, mira en qué poco me tienes. Quieres hacerme sonar, parece que conoces mis registros, quieres arrancarme el corazón de mi secreto, quieres tantearme en toda la extensión de mi voz (…) ¡Voto a...! ¿Crees que yo soy más fácil de tocar que esta flauta? Ponedme el nombre de cualquier instrumento; aunque me destempléis, no soltaré nota.”.

Este Hamlet loco refleja muchos de los aspectos de su gran personalidad. A primera vista, se le ve una persona muy culta, muy leída, amante de las letras y, sobre todo, del drama teatral; en sus monólogos y conversaciones se ven muchas citas fluidas a los clásicos. A la vez, tiene una desbordante creatividad: es incomparablemente ocurrente, de una inteligencia muy aguda. De la mano de su cultura de letras, Hamlet combina su ingenio y lo aplica a ese juego locura-cordura, miembro fundamental para proceder con la venganza encargada por su padre. Junto con todo esto, resalta el ingenio que mostró al idear la máscara de locura para protegerse y esconderse. Perfecta mezcla de cultura-creatividad-ingenio, que son la sal y la pimienta del amargo drama de Shakespeare.

Con su estrategia locura-cordura, Hamlet, al usar este juego de sinrazones, logró el objetivo que buscaba: desconcertó a todos - tanto personajes como lectores y espectadores. Consiguió despistar a los reyes con su locura, haciéndoles caer en el preocuparse por su salud mental en vez de indagar cuánto sabía el príncipe acerca de la muerte del rey Hamlet; llega a averiguar y desgranar la verdad acerca del asesinato de su padre sin que otros se den cuenta; descubre, escondido tras su caparazón, qué tan fieles le eran Rosencrantz y Guildenstern. Se mostró ante la corte de Dinamarca como un loco indefenso, casi infantiloide. Pudo con este refugio durante todo el transcurrir de la obra, sin importarle que a la mitad de la obra el rey Claudio ya comenzara a preocuparse por qué tanto sabía su sobrino acerca del envenenamiento del monarca. Todo esto mantuvo al lector y al espectador cerca de la obra; la presencia de la locura del príncipe es crucial para su interés en ella; las vetas de humor, elementales - marcan la diferencia si se comparan contra una tragedia griega; son la prueba de la incomparable genialidad y originalidad de Shakespeare, quien se volcó tanto en el personaje del príncipe Hamlet que se podría afirmar que éste y Shakespeare son dos caras de una misma moneda. La aparente locura del príncipe fue precisa ante todos los puntos de vista, tanto de situación como de calidad literaria. La locura tenía, por ambos lados, una finalidad: vengar al rey y lograr una trama que atrape al lector. Lo consiguieron.

primer post

aun no he decidido de qué va a tratar el blog, pero como se me ocurrió el nombre, ya lo hice antes de que alguien se lo robe <.<;